domingo, 29 de junio de 2008

urgencias

(48ª parada)
“Marta, Marta... estás ansiosa e inquieta a causa de muchas cosas; pero de pocas de ellas hay necesidad o de una sola. Miriam ha escogido la buena parte y nadie se la puede quitar”.
(Evangelio de Lucas, cap. 10: 41-42)


(Antes de nada: gracias, Quino, por tu sentido del humor. La tira cómica es de Mafalda, volumen 9)

Difícil tarea es, en muchas ocasiones, distinguir entre lo importante y lo urgente... Cada cual debería analizar en cada caso concreto si un asunto es importante o si es urgente, y actuar en consecuencia. Hay veces en que cambiamos unas urgencias por otras, pero sin llegar a abordar jamás lo importante y, así, se va saltando de urgencia en urgencia (y tiro porque me toca). Cuando nos abandone la resaca del fútbol, cambiaremos la urgencia del (dichoso) “¡Podemos!” por las otras urgencias adormecidas momentáneamente por una pasión irracional: las hipotecas, el paro, la inflación, la crisis...

Voy a aprovechar una vez más la cosa ésta del fútbol para hacer una radiografía (aunque quede borrosa) de lo vivido en las últimas semanas. Uno de los motivos por los que me gusta el fútbol es la facilidad con la que quedan retratados los comportamientos humanos (ya lo señalé en un antiguo post donde mencionaba a Menotti y Bilardo), que es el tipo de cosas que pasa con los juegos: se baja la guardia por su aparente intrascendencia (aunque haya quien lo vive como una cuestión de vida o muerte) y uno se muestra tal cual es. Cada comportamiento me daría tema para ser desarrollado, uno a uno, en otras tantas entradas del blog; pero voy a resumir aquí, al mogollón, alguno de los más chocantes:

comportamiento 1: procrastinación
Dice el diccionario que procrastinar es 'diferir' o 'aplazar'. La procrastinación consiste en postergar actividades o situaciones que uno debe atender, por otras situaciones más irrelevantes y agradables (el término procede del latín pro- : adelante y crastinus : relacionado con el mañana). Es algo muy común... ya se sabe: esa propensión tan humana a dejar todo para última hora (último segundo, si se pudiera). Cuando el panorama se muestra muy sombrío o angustioso, se tiene tendencia a procrastinar para darse una satisfacción inmediata. Así que, teniendo en cuenta la crisis económica que nos envuelve y que (¡por fin!) la selección española de fútbol nos da más alegrías que decepciones, se ha producido un vuelco en masa hacia lo trivial ...y mañana ya empezaremos a pensar en pagar facturas.

comportamiento 2: oportunismo
Todos somos oportunistas en mayor o menor grado (si no ¿qué hago yo escribiendo de fútbol por segunda vez en la Eurocopa?). Nos atribuimos éxitos y renegamos de los fracasos. Ahora, en plena racha victoriosa, salen aficionados (incluso de 'perfil fanaticoide'... algunos de ellos recién llegados, pero que se presentan como 'de toda la vida') hasta debajo de las piedras. Y pensamos que por ver el partido, animar como posesos, pintarnos la cara, gritar “podemos, podemos...” los nuestros van a jugar mejor y ganar. ¿Hay algún estudio científico que demuestre la relación entre el forofismo y los éxitos deportivos? Pero nos quedamos satisfechos pensando que hemos puesto nuestro granito de arena en el éxito de la selección. La prueba es que gritamos ¡Podemos! (en primera persona). ¡Pero si nosotros no jugamos! ¡Juegan ellos!... deberíamos gritar: ¡Pueden! Es lo mismo que les pasa a los chavales con los exámenes: si aprueban dicen “aprobé” (yo) y si suspenden “me suspendieron” (los profes, que -dicho sea, de paso- me tienen manía). Nos consideramos parte activa de las victorias, pero no tenemos nada que ver con las derrotas: “somos buenísimos” (si se gana algo), pero “son unos paquetes” (si se pierde).
En la fiebre del oportunismo se disolvieron los raulistas y se multiplicaron los luis-aragonesistas... aunque sigo pensando: ¿qué hubiera marcado la diferencia si Italia nos hubiera eliminado en los penaltis?

comportamiento 3: asociacionismo absurdo
En este caso, basado en una idea bastante lamentable aunque de muy extendida aplicación: Los enemigos de mis enemigos son mis amigos. Y lo digo a cuento de algunas declaraciones que he oído estos días, salidas de la boca de algún político que tenemos por estos pagos. Parece ser que, antes del partido España-Rusia, los había interesados (¿?) en la victoria de los rusos. Parece ser que el motivo era darles en los morros a los españoles, por 'opresores' (¿?). Por la misma, supongo que los chechenos iban con España (y, así, compensamos). Pero sigo pensando que, si quienes se juegan los cuartos son los que visten de corto sobre la hierba, ¿por qué ponerse en contra de los Xabis Alonsos, Puyoles y demás? No veo que sean tan 'opresores'. A mí, me parecen muy buena gente.
Pero, bueno, si hay individuos que, ya entradito el siglo XXI, siguen interesados en resucitar un tipo de pactos como el germano-soviético de entreguerras (y que produjo una pareja de baile tan extraña como Hitler y Stalin), pues nada... allá ellos. Para mí, fútbol es fútbol y política es política. Aunque queda demostrado que haberlos, haylos quienes lo siguen viviendo como en los tiempos del caudillo. Imagino que hoy apoyarán a Alemania, los muy chaqueteros. ¿Se considerará transfuguismo semejante práctica?

comportamiento 4: hipérbole
Exagerados somos un rato largo... Llámese como se quiera, pero el resultado definitivo acaba siendo la sobresaturación. Yo ya me he hartado de fútbol por una temporada... Si es que mires a donde mires te encuentras un balón, una camiseta roja, un podemos (¡qué hartito me tiene ya! ...espero que, aprovechando el tirón, a partir de aquí podamos llevarnos bien entre todos, podamos salir de las crisis, podamos ser mejores personas, etc...), y qué decir de banderas, pinturas, euforias... Es normal: el género humano desconoce el significado de las palabras comedimiento, moderación y otras por el estilo. Estos días, me contaba un compañero que un amigo de su padre (trabajador de los juzgados de Coruña) había palmado de infarto viendo la retransmisión de la prórroga contra Italia. En fin, también es cierto que sin tanta pasión ¿qué sería del género humano?
Como suelo decirme en estos casos: raindrop, te he repetido cien mil millones de veces que no exageres.

***

post scríptum
El universo tiene un funcionamiento muy complejo. Para llegar a sitios conocidos pero inaccesibles (por la circunstancia que sea) utilizo artificios como los túneles de gusano (cibernéticos, en algún caso), que me permiten deslizarme misteriosamente hasta esos lugares en los que quiero estar. Pero esta semana me pasó algo muy triste: fui a visitar un espacio delicioso y entrañable en el que me gustaba aparecer frecuentemente, pero me encontré con que el túnel se había anudado de tal forma que quedé atrapado en un fondo de saco sin salida a ninguna parte y con la única opción de volver sobre mis pasos.
Y, al final, mi red presenta un roto bastante feo porque he acabado quitando de mis extraordinarios nudos (no porque haya dejado de serlo, sino porque ha desaparecido) el link que me llevaba a
ojiplática, el blog de poledra. Supongo que a otros viajeros les habrá sucedido lo mismo... o hasta es posible que hayan encontrado un túnel alternativo. Pero esto último no ha sido mi caso y sigo apenado. ¿Qué ha pasado? ¿A dónde se ha ido poledra? Te echo de menos... nos conocíamos desde hace poquito, ¡pero vaya hueco que me ha quedado!
Como si fuera Silvio, sólo me queda cantar:
Mi unicornio azul ayer se me perdió, no sé si se me fue, no sé si se extravió
Y yo no tengo más que un unicornio azul
Si alguien sabe de él, le ruego información

sábado, 21 de junio de 2008

anillos de vida

(47ª parada)
"Vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto. Y tras ellos seguirán siete años de escasez; y toda la abundancia anterior se olvidará (...)".
(Libro del Génesis, cap. 41: 29-30)

Las personas han aprendido a leer dentro de nosotros la música de nuestra vida de la misma forma que la aguja de una gramola recorre los surcos de un disco. Lo llaman dendrocronología (como siempre, enormes palabras que las personas utilizan para las cosas que se van encontrando) y el desarrollo de esta ciencia le ha quitado parte de su secreto a los grandes y viejos hermanos. Para los que hemos estado siempre a su lado, no es un misterio conocer sus cambios ni las causas que los provocaron... cada aparente cicatriz es una parte de su historia, tantas veces compartida. Algunos de esos cambios son tan evidentes como el endurecimiento de sus cortezas, la inclinación de sus troncos, las podas accidentales y las otras, la forma de sus ramas o la sucesión de sus brotes y renuevos. Otros avatares han quedado ocultos bajo las capas que el tiempo materializa.
Cuando cae un hermano, los expertos leen los anillos de su interior. Si los anillos se encuentran claros y muy distanciados, es muestra inequívoca de bonanza, de los buenos tiempos vividos. En la oscuridad de los más apretados se leen las sequías, los incendios, las inundaciones, las enfermedades...

Llegará el día en que derribarán a mi compañero y leerán en su interior. Allí descubrirán un anillo sombrío, comprimido y desdibujado, como un jeroglífico incrustado en medio de los demás. Y no es otro que el anillo que se desprendió de su dedo y que ya había dejado antes un registro de luces y sombras en otros siete anillos internos.


viernes, 20 de junio de 2008

premios, premiadores y premiados

(sin parada)

El mundo está lleno de premios. Los hay de todas las clases y colores y para todo tipo de personas y profesiones. Los hay muy prestigiosos, como los Nobel en todas sus categorías. Los matemáticos cuentan con la Medalla Fields, los arquitectos con el Pritzker y en el mundo del cine se conceden Oscars, Osos, Leones, Globos, Goyas, Palmas, Conchas... También están los Grammy, los Emmy, los Premios Nacionales de Artes, el Polar Music Prize, el Ernst von Siemens, los Príncipes de Asturias, el Cervantes, las medallas olímpicas, la Copa del mundo de fútbol... y hasta el gordo de Navidad y los premios de consolación. Los premios pueden obtenerse por concurso (es decir, participando contra otros rivales para conseguir el galardón) o también por la graciosa concesión de la institución de turno que acostumbra a recompensar cada cierto tiempo los méritos de una persona o entidad que haya destacado en un área determinada. Es raro no haber ganado un premio alguna vez, aunque sea en una rifa del barrio.
Por si no fuera suficiente con todos estos premios, a alguien se le ocurrió crear los premios en la blogosfera, también en multitud de tipos y categorías. Quiero pensar que la intención y actitud del primer premiador era muy buena: trataba de demostrar su cariño o admiración hacia otro blogger sorprendiéndole con algo que no esperaba. Y funciona la cosa. Te deja como descolocado. Sobre todo porque en la categoría de blogs en la que nos movemos, supongo que nadie se plantea su bitácora personal como si fuera participante de un concurso, ni nadie contaba que en este ámbito existiera el organismo premiador. De alguna forma, nos hemos ido pasando esa función de unos a otros y todos acabamos siendo premiadores y premiados.

Hasta aquí, muy bien. Ahora pienso que los premios también pueden llegar a introducir el lado oscuro de la competitividad o (peor aún) el de la comparación, en un lugar en el que escapamos de esos palabros y lo que representan (¿o estaré yo confundido?). No quiero exagerar, pero ¿y si se está discriminando a algunos blogs porque sus autores no son tan creativos, ni originales, o no se expresan tan bien, o por lo que sea? No me parece bien que establezcamos este tipo de categorías en un lugar donde la regla principal es cuéntame lo que te apetezca. Creo que no es tan importante lo que se dice o el cómo se dice, sino el quién lo dice. Y me cuesta mucho distinguir entre los contenidos y las personas... ¿dónde acaba el blog? ¿dónde comienza su autor? ¿hasta qué punto son o no son lo mismo?
No quiero cansar con este asunto... Pienso que se trata de una neura personal, nada más, y que es muy seguro que la inmensa mayoría no la padezca (raindrop es raindrop ¡y sus neuras! ...una vez más). Me pongo en el pellejo del premiado y reconozco que es un motivo de ilusión y de ánimo. Me pongo en el pellejo del premiador y también entiendo que un premio se concede con sumo cariño, admiración e ilusión. Pero, después, pienso que está la siempre enojosa tarea de seleccionar a los nuevos premiados. "Enojosa" por tener que excluir a otros blogs (y autores). Parece contradictorio que tenga ilusión por recibir premios pero desazón para premiar... Sin embargo, es lo que me pasa. Y me doy cuenta de que cada premio que voy recibiendo últimamente acaba agotando su cadena en este blog. Sólo en apariencia. Porque, en realidad, cada nudo extraordinario es participante de mi premio con todos los derechos. Sin duda. Y quiero decirlo por si a alguien no le parece oportuno lo que hago y decide que no debo recibir más premios que vayan a quedar estancados. Me parece bien, mi enfoque es distinto: Para mí, un comentario en su momento tiene el mismo valor que cualquier premio y los respondo con gran placer. Ese intercambio de ideas y amistad es una práctica que me da mucha satisfacción. El verdadero premio que recibo cada día es la posibilidad de visitar los blogs de mis amigos, participar de sus experiencias, compartir sus alegrías, sus penas, sus cosas grandes o pequeñas y, por supuesto, contar con su amistad tácita o demostrada en sus comentarios. Mi premio sois vosotros. Y no quiero decir que me haya desagradado recibir premios. No, por supuesto que no. Al contrario, porque entiendo la intención del premiador y es eso lo que valoro. Pero, desde ya, informo que cada premio que pueda llegarme lo haré extensivo a TODOS mis nudos extraordinarios sin excepción. Y lo repetiré todas las veces que NOS concedan un premio.

Dicho lo cual, os informo que más de mí que de... lirio acaba de concedernos otro premio desde su blog espejo del alma. Personalmente, te doy las gracias por el cariño con el que siempre has impregnado tus sensibles comentarios y también por este detalle con forma de premio que me demuestra lo mucho que te acuerdas de mí. Permíteme que lo comparta con todas estas personas maravillosas que siguen alegrando mi estancia en la blogosferaTodos para uno y uno para todos :D

Hoy no he hecho parada. Pero me estoy desplazando muy lentamente para dejar estas palabras. Y voy poquito a poco reduciendo la velocidad hasta que mañana mismo plante la tienda por un instante para hablar de nuestras cosas.
Así que... mañana más.

sábado, 14 de junio de 2008

mirando a otra parte

(46ª parada)
“De todos los que compiten en el estadio, solamente uno se lleva el premio. Corred de tal manera que lo obtengáis”.
(1ª Epístola de San Pablo a los Corintios, cap. 9: 24)

Me gusta el fútbol. Pero también me gusta el pastel de queso y no me ventilo varias raciones seguidas por ello. Todo tiene su medida... te pasas, y el exceso convierte algo placentero en un castigo. El problema de la Eurocopa (o mega-botellón Erasmus en versión futbolística) es que tiene ese inconveniente: demasiados partidos en poco tiempo y, a veces, con participación de selecciones de escasa calidad futbolística (los mismos anfitriones, suizos y austriacos, son bastante paquetillos). Dicho esto, es lógico deducir que el seguimiento que estoy haciendo del evento es más bien escaso. Además, sin televisor en casa y con lo poco que me gusta pasar el rato en cafeterías (el humo del tabaco me produce un dolor de cabeza insoportable), la única solución es el clásico-y-siempre-apetecible encuentro en casa de algún amigo para hacer de expertos en la materia, sin serlo. El fútbol en directo lo descarté hace muchos años cuando, de crío, mi padre me llevaba a La Romareda para ver al Real Zaragoza. Me asustaba mucho verme en medio de un grupo de adultos puestos en pie, cabreados, gritando exaltadísimos y lanzando todo tipo de barbaridades por esas boquitas. Esto, sumado a que me agobian las multitudes, ha logrado que mi visión del fútbol sea siempre desde la tranquilidad de un sillón. El aburrimiento eurocopero que llevo me tiene con la cabeza en otra parte mientras duran los partidos. El día del estreno de la roja me pasé más tiempo fijándome en detalles secundarios que en el propio transcurso del juego. Hubo goles y emoción ...y tal (como diría el seleccionador), pero me aburrí como una ostra aburrida. Llegué a sentirme fuera de lugar, porque al escuchar al locutor desgañitándose con esos grititos (¡qué forma de alargar las vocales finales de las palabras!) sólo se me ocurría pensar: a ver, raindrop, si el fútbol es todo pasión, que no distingue clases sociales, ni sexos, ni niveles culturales... ¿qué te pasa a ti, tío? Pues ahí estaba, amuermao. Y preguntándome: ¿Qué tiene el fútbol que provoca esas vibraciones? Recuerdo los viejos tiempos del super-depor cuando, después de ver algún partido con mi amigo B, él solía decirme: mira qué contentos nos pone que ganen estos tíos, y cómo nos cabrea que pierdan, y a nosotros ni nos va ni nos viene nada en ello, ni nos hace más ricos ni más pobres. ¡Y qué razón tenía! Pero...

Bueno, antes del comienzo del partido, se me abrieron los ojos como platos con el asunto de los himnos nacionales (y tal). Los encuentros de la Eurocopa parecen competiciones de patriotismo. A ver quién es más patriota, a ver quién canta el himno con más sentimiento, a ver a quién se le ponen los ojos más en blanco al oír las (sagradas) notas de la música representativa de su país, a ver quién tiene el gesto más exaltadamente nacionalista. Parece que vayan a premiar con un gol de ventaja semejante despliegue... Banderas, colores, cánticos... Y a mí, que soy tan poco nacionalista (incluyendo todo tipo de nacionalismos), todo eso me resbala de una manera supercalifragilisticoexpialidosa (y tal). Vamos, que me veo a la selección francesa cantando La Marseillaise (himno belicoso donde los haya) para jugar un partido de fútbol y me parece que esos cachas de azul vayan a salir a degüello contra sus rivales con las bayonetas bien caladas. Un horror (y tal). Por fin, la cosa ésta de las nacionalizaciones por motivos futbolísticos lleva a imágenes tan contradictorias como son, por un lado, un ultrapatriotismo al comienzo del encuentro, con todo el equipo unido en un extático (no siempre estático) abrazo; pero luego, por otro lado, veo que esos jugadores que tienen todo su sistema circulatorio henchido de fuego patriota (de sus patrias de adopción) acaban pidiendo perdón cuando le marcan un gol a sus países de origen. Recuerdo un par de casos: el de Podolski (nacionalizado alemán, pero polaco de nacimiento) y el de Hakan Yakin (que, con camiseta suiza, goleó a los turcos). Ya lo dice el refrán: arrieros somos y en el camino nos encontraremos. Me río yo de estos patriotismos de quita-y-pon (esto último no lo dice el refrán). Por otra parte, después de los eternos enfrentamientos entre nacionalismos que se dan dentro de nuestro país, no entiendo esa imagen irreal que nos ofrecen nuestros jugadores. Con tal de competir en este concurso de patriotismo, ¡ay! ...pero todo sea por el fútbol (y tal).

Ya en la segunda parte, hubo un momento en el partido España-Rusia en que Alfredo Relaño (director de un diario deportivo y que estaba como comentarista de este encuentro) llegó a decir con indisimulada satisfacción que cada gol de la selección suponía unos 40.000 ejemplares más que se venderían del diario que representa. Creo que ahí desconecté definitivamente del partido y me quedé pensando en las implicaciones de esta afirmación. Es posible que, en algún momento, la práctica del periodismo haya dejado de ser un servicio necesario que da transparencia al sistema democrático para ser otra empresa más basada en el afán de lucro. Y es el afán de lucro lo que puede hacer que muchos periodistas inventen o creen noticias para así vender más periódicos o tener más audiencia. Es muy difícil llegar a inventarse un gol que no ha existido, pero no es tan difícil rumorear sobre un posible fichaje que quizás nunca llegue a producirse (y no me refiero a ninguno en concreto). Si esto sucede en el ámbito del deporte tampoco le voy a dar mucha importancia, por la poca relación que me une a ese mundillo. Me basta con desconectar. Pero si la política, la economía, la cultura, las artes, la sociedad en general están sometidas a esta voluntad manipuladora por parte de los periodistas... ¡¡qué mal!! ¿no? Dependemos de la ética de estos profesionales para tener la seguridad de que lo que publican es cierto. No sólo que es verosímil, sino que es veraz. Y, al llegar aquí, ya me despertó de mis desbarres el pitido final del árbitro, dejando el resultado en un 4 a 1 para los nuestros.
4 x 40.000 = 160.000 periódicos más... no está mal. ¿Cobrará comisión Villa?

domingo, 8 de junio de 2008

concierto bloguístico en tres movimientos

(45ª parada)
"Todo tiene su tiempo (...) Tiempo de rasgar y tiempo de coser, tiempo de callar y tiempo de hablar".
(Sefer Kohelet, cap. 3: 1,7)

"concierto" tiene mucho que ver con ponerse de acuerdo para hacer algo. Lo interesante de los memes es, justamente, que uno cambia su monólogo para participar en una entretenida entrevista, diálogo diferente, con los amigos del blog. Es la oportunidad ideal para conocerse algo más, saliéndose por un instante del camino trazado de antemano y tomarse un respiro con alguna divertida cuestión a contrapié. Así que, con gusto, resuelvo en este post los dos últimos memes que me han llegado mientras estaba de trilogía.

PRIMER MOVIMIENTO: ALLEGRO ASSAI
UN MEME IMPOSIBLE

Sí, es un meme sobre la felicidad, pero me parece imposible en su planteamiento. Me llega de mi querida soloyo y me propone que le cuente 6 cosas sin importancia que me hagan feliz. ¿Sin importancia y que me hagan feliz? Ahí está lo imposible... No creo que haya nada que me haga feliz que no sea importante. Pero, bueno, si se trata de hacer una lista con una serie de cosas cotidianas, normalitas, sencillas, que no requieran mucho despliegue, y que (a pesar de todo) me hagan feliz, entonces la lista puede ser interminable: las cosas que más feliz me hacen son las sencillas. Yo me apunto a cantar lo de antes sencillo que muerto...
Elijo seis, reconociendo que son éstas como podrían ser otras seis diferentes:

1.- Conversar con un peque (por ejemplo, con mi sobrinita cuando tengo oportunidad, o con el hijo de mi amigo B). Siempre tienen cosas interesantes que decir y siempre te dejan cosas importantes que aprender.

2.- Meter un libro y un bocata en la mochila y marcharme a patear por la fraga de Caaveiro, por la orillita del río Eume. Y si es en buena compañía, mejor. Si la paz puede mezclarse en disolución con el aire, la concentración que se llega a medir en este lugar es algo impresionante.

3.- Hacer footing bajo la lluvia. Se limpian todos los pensamientos incordiantes.

4.- No seguir ninguna moda, a ser posible. La sensación de libertad que se tiene es algo impagable.

5.- Salir con la cámara para hacer fotos de la primera chorrada que se me ocurra. Lo mismo me da una nube curiosa, que el ambiente de un callejón perdido de la ciudad o las barcas amarradas en la bahía.

6.- Garabatear en el blanco de una hoja por estrenar. Debe de ser que siempre hay un proyecto en la cabeza que lucha por salir. No sé, es la impresión que da...

Y miles de cosas más... pero aquí me planto. Ahora, pongo las normas del meme para que los relevistas sepan qué tienen que hacer:
a) Escribir un post sobre seis cosas sin importancia que nos hagan felices.
b) Poner el enlace de la persona que nos ha elegido.
c) Poner las reglas en el blog.
d) Elegir seis personas para continuar el desafío.
e) Avisar a estas personas y dejar un comentario en sus blogs.

Yo voy a elegir a la mitad de continuadores, porque luego viene otro meme más. Los elegidos son:
pilar, jeje también adicta a Caaveiro, eh?
sib, dime esas cositas que te hacen feliz.
siberia, que quiero conocerte un poquito más :D

SEGUNDO MOVIMIENTO: SCHERZO FILMOSO
UN MEME PELICULERO

El segundo meme es cortesía de aurora, esa pedazoilustradora coruñesa que me tiene alucinado con sus primeros pinitos. La propuesta original consistía en nombrar cinco películas favoritas. Da igual la temática. La única condición es que una de ellas sea una frikada de la que la opinión general sea: "vaya m····· de película". Si al memeado le apetece, que explique por qué le gusta semejante bodriamen. Luego, a este ejercicio se sumó otra dificultad más, que consistía en añadir una ilustración, un diseño, una foto, un fotomontaje, un texto, etc. (lo que se quiera). Me conformo con que los elegidos cumplan la primera parte. Y si se quieren arremangar con la segunda, pues bienvenida sea.

Ahí va mi fotomontaje:
Como son pelis que nombro en el perfil, he querido poner éstas y no otras. Las típicas obras maestras las dejo de lado, que ésas le suelen gustar a todo el mundo y prefiero no repetir.
¿Es preciso que diga cuál es la frikipeli? jajaj creo que no.
Es que desde pequeñito coleccionando los cromos y tal... algo se va pegando.
En fin, que ya sabéis las reglas (las generales, igual al meme anterior pero cambiando cada 6 por un 5, y las particulares son las que acabo de contar más arriba), así que paso a nombrar a los elegidos para continuar con este meme.
El asunto es que hay que nombrar a 5, pero yo voy a seguir con el 3, que (si no) tengo a todos los amigos haciendo memes. Y el criterio que he tomado es que los elegidos no hayan dejado en el perfil ninguna pista sobre qué pelis les gustan. Así me voy enterando de una vez.
Hale, los elegidos:
nerea
tamara
xiketä

TERCER MOVIMIENTO: FINALE ENERGICO MA NON TROPPO
REGALITOOOOOOOOSSS!!

Se termina el concierto. Pero luciendo medallero, eso sí. Las corrientes de cariño que circulan por la blogosfera son tan fuertes que uno acaba sintiendo la caricia amable de sus amigos cada poco tiempo. En esta última semana, me han llegado cuatro premio-regalitos de dos queridas amigas.
estrella altair (un sol, como su nombre indica) me envió el premio cuéntame algo aunque me mientas y poledra (¡qué entrañable eres, maja!) me hizo llegar un paquete triple con los premios blog dorado, anarco-onda cachonda y campanha da amizade. Bueno, pues me he hecho un paquete cuádruple con estos cuatro premios (montaditos en el orden citado de arriba abajo y de izquierda a derecha) para darlo como regalito a todos mis amigos de la blogosfera.


Como digo en estos casos, entiendo que más que premios son muestras de cariño. Por eso: GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS... Los premios podría llegar a merecerlos, pero el cariño sólo se da porque se quiere. No se puede ganar, ni comprar. Creo que ni merecer. Refleja la grandeza de quien lo da. Y no me cabe duda de que estrella altair y poledra son grandísimas personas. Una vez más: gracias, guapas :D
Y quisiera ser más enérgico, pero me puede la emoción.

Ahora, la parte pugnetera del asunto es que solamente debería pasar el regalo a unas pocas personas en concreto. No me veo capaz de nombrar a unos y callar otros. No sería justo. Si miráis esa lista a la izquierda que dice: otros viajeros -antes: extraordinarios nudos de esta extraordinaria red (blogs recomendables)-, ahí están siempre todas y cada una, sin excepción, las personas a quienes quiero regalar mi amistad. Si tú estás en la lista, el paquete-regalo es para ti, si lo quieres tomar. Y, si lo haces, habrás reforzado el hilo de afecto que hay tendido entre tu blog y el mío.
Entonces: Gracias a ti.

sábado, 31 de mayo de 2008

operación tifón

(44ª parada)
“Dios le dijo a Caín: ¿Dónde está Abel, tu hermano?
Y él respondió: No sé. ¿Acaso soy yo guarda de mi hermano?”
(Libro del Génesis, cap. 4: 9)

TRES REINAS SIN REINO
III.- La reina roja: FRATERNIDAD


Maloyaroslavetz, límite de la agresión. Inicio de la fuga y de la aniquilación del enemigo. General Kutuzov.
Recuerdo bien que, de camino a Moscú, la columna de vehículos se detuvo un breve instante en aquel lugar. Me incorporé en mi camilla lo suficiente para observar la lápida con la inscripción. Esas pocas palabras llevan a la memoria de los moscovitas el límite máximo que alcanzó el ejército napoleónico en octubre de 1812, el punto más allá del cual ningún soldado francés logró dar un paso y que señaló el inicio de la retirada más desastrosa de la época. Pero, después de ciento veintinueve años, superado el octubre de 1941, los pocos moscovitas y soldados desbandados en retirada, apresurados y ateridos, que íbamos pasando ante la lápida camino de la capital nos preguntábamos angustiados dónde se iba a colocar la destinada a señalar el límite de la agresión nazi. Los más optimistas confiaban en la barrera natural de los Urales (más allá de la cordillera, a la Rusia asiática, se estaban transfiriendo fábricas enteras), pero nadie se atrevería a apostar un rublo por la suerte de la capital soviética. La Wehrmacht se reveló más aguerrida que las tropas napoleónicas, mientras que el Ejército Rojo, en estos primeros meses, demostró una total impreparación para la guerra y una absoluta carencia de jefes carismáticos de la clase de Kutuzov, el general que derrotó a Napoleón. Aquel otoño de 1941 fue muy triste para todos nosotros. La situación era desesperada: Leningrado, sitiada; Minsk, Odessa, Esmolensko y Sebastopol habían caído... y en sólo tres meses de guerra.

Desde los primeros días de octubre, los alemanes habían puesto en marcha la Operación Tifón para adueñarse de Moscú antes de la llegada del invierno. Pero, al menos en esto, la suerte estuvo de nuestra parte: a falta de un Kutuzov, el General Invierno decidió acelerar su llegada para detener el arrollador avance alemán. El plan Barbarroja de Hitler había previsto una campaña velocísima para apoderarse de Rusia, que debería concluir a finales del otoño, antes de un alarmante descenso de las temperaturas. Pero el termómetro indicaba que esa opción ya se había frustrado. Ahora, la blitzkrieg apuntaba directamente al corazón de la U.R.S.S., a Moscú, de acuerdo al nuevo plan. Fue de este modo como, en su frenético avance, las divisiones acorazadas nazis de Hoth y de Hoppner, realizando una maniobra de tenaza, terminaron por embolsarnos en la línea defensiva de Viasma (entre Esmolensko y Moscú) el 10 de octubre. Las órdenes del mariscal Koniev a los oficiales a su cargo y, por tanto, a los cientos de miles de soldados que fuimos cercados en aquella bolsa eran claras: antes que rendirse, había que resistir a toda costa para evitar la rápida progresión hacia Moscú de Von Bock, el feldmariscal que dirigía los ejércitos alemanes en la Operación Tifón y a quien sus soldados llamaban Der Sterber (“el que siembra la muerte”). Y como las órdenes eran precisas, pasamos días y más días tratando de resistir como pudimos. La furia del cañoneo alemán sobre nuestro batallón fue tan intensa, que acabó desmembrándolo hasta que las compañías que lo integraban quedaron incomunicadas en medio del caos logístico y el fragor de las explosiones. La situación fue desesperada para el pelotón del que yo formaba parte: roto todo contacto, nuestro sargento, otros cinco soldados, Veselin y yo acabamos totalmente aislados y a merced de los temibles panzer que no dejaban de hostigar nuestra posición.

Conocí a Veselin en un ferrocarril repleto de tropas que nos transportaba a Esmolensko para organizar la defensa de la ciudad, asediada en julio. La idea de la guerra me traía grandes dudas a la cabeza acerca de mi valentía, así que estuve cambiando de vagón varias veces en un intento de mitigar mi ansiedad con breves paseos. A veces, tenía que abrirme camino con esfuerzo entre cuerpos (todavía vivos... ¿hasta cuándo?, pensaba) de soldados que permanecían de pie a lo largo de todo el convoy. Al fin pude ocupar un nuevo asiento. El soldado sentado enfrente de mí era Veselin. Me fijé en su mirada perdida y en su expresión, que me pareció demasiado serena, como si no estuviera en ese lugar o no fuera consciente de la suerte aciaga que en corto plazo nos esperaba a muchos. En cambio, yo estaba muy inquieto. Intenté disminuir el nerviosismo que me oprimía las entrañas tratando de entablar una intrascendente charla con ese hombre inmune al traqueteo del tren, inmune a la idea de una muerte atroz, inmune a lo terrible de los días que nos estaba tocando vivir... Él no parecía muy interesado en conversar. Siguió ajeno al entorno hasta que mencioné mi lugar de origen, allá en tierras siberianas. Ese dato le arrancó del ensimismamiento y devolvió expresión a su mirada. El azar había colocado frente a frente a dos paisanos: él me contó que vivía apenas a 10 kilómetros de mi casa... ¡y ahora nos encontrábamos por primera vez a miles de kilómetros de distancia del hogar! Hablar de nuestra lejana tierra me trasladaba a otro momento y me ayudaba a olvidar el que se acercaba. Nuestra vecindad era una simple coincidencia en unas vidas tan diferentes. Mientras que yo me dedicaba a la mecánica como jefe de un pequeño equipo en un taller, Veselin era un hombre de las nieves, un cazador solitario. Es posible que el insignificante detalle de nuestra proximidad geográfica, sumado a la gran añoranza de otro tiempo y otro lugar, fuera la excusa perfecta que necesitábamos en aquellas condiciones excepcionalmente duras para comenzar a fraguar una intensa amistad. En los meses que nos iban acercando al invierno de 1941, nos convertimos el uno en la sombra del otro y decidimos que íbamos a cuidarnos para volver sanos y salvos a casa. Mi confianza en Veselin era enorme. Su experiencia como tirador y su capacidad de supervivencia en situaciones adversas era todo un seguro. Ya me lo había demostrado en la breve defensa y posterior retirada de Esmolensko. Pero aquel 9 de noviembre, bajo los mazazos de la artillería nazi, contemplando a estos ocho hombres solitarios perdidos en la nieve, pensé que habíamos llegado al fin de nuestro propósito... En un instante, un proyectil disparado por un blindado alemán impacta en la trinchera natural donde estamos agazapados y siega la vida de seis camaradas. Todo salta por los aires... cuerpos mutilados, nieve roja... La escena es indescriptible... Desorientado y perturbado, miro desde el suelo hacia todas partes, tratando de hacerme cargo de la situación, pero algo no marcha... Además de un enloquecedor zumbido en los oídos, llegan otras sensaciones y se hace insoportable el dolor en mi pierna izquierda. Estoy mareado y muy asustado. La hemorragia es horrible... Veselin, único superviviente además de mí (aunque en esos momentos de aturdimiento no sabía si estaba muerto o vivo), se apresura a atenderme. Él parece no haber sufrido ningún daño de consideración. Una vez más, su experiencia le ha permitido protegerse instintivamente mejor que los otros. Consigue aplicar en mi pierna un torniquete que funciona y me arrastra por la nieve hacia un bosquecillo próximo sin llamar la atención de los alemanes. Antes de desvanecerme, sólo consigo escuchar estas palabras casi ahogadas en medio del pitido que aún no cesa: "Andrei, vamos a salir de esto, yo me encargo..."

Despierto al día siguiente (eso me dice Veselin). Tengo bien vendada y entablillada mi pierna. Todavía no estamos a salvo, ni mucho menos. Pero mi amigo ha improvisado una rudimentaria camilla para transportarme hasta una unidad de nuestro ejército. Ha leído el rastro en la nieve. En otro camino hay huellas recientes de un T-34 y ninguna de panzers. Buenas perspectivas de camino despejado. Sin embargo, la marcha que llevamos es muy lenta y tememos que se esfumen nuestras posibilidades de supervivencia. Le he pedido a Veselin que considere la posibilidad de abandonarme para buscar ayuda con más rapidez. Yo sólo le sirvo para frenar su marcha. Pero él me ha dicho que seguiremos juntos. Por fin, al cabo de tres días angustiosos en que pensamos que moriríamos congelados antes que liquidados por los alemanes, llegamos a reunirnos con otro batallón que ha decidido abandonar la bolsa por una brecha abierta en las líneas alemanas y dirigirse hacia Moscú. Aquí todo está perdido y es preciso reservar efectivos para defender la capital.

Dejando atrás poblados arrasados y viviendas en llamas, finalmente contactamos con tropas razonablemente organizadas de camino a Moscú. Nuestro trayecto termina al llegar a la apesadumbrada capital que, en el transcurso de varias semanas, será sitiada por el enemigo. Sin embargo, los nazis no conseguirán capturar la ciudad (a pesar de lo cual, llegamos a saber que incluso se habían confeccionado las invitaciones para el desfile triunfal ante el Kremlin... ¡qué estúpido es vender la piel del oso antes de cazarlo!). De todas formas, mi participación como soldado en la guerra ya había terminado en aquel bosque de la zona de Viasma. Pasé más de un mes en un hospital moscovita recuperándome de las heridas y la cojera permanente que ha quedado en mi pierna izquierda me ha inhabilitado para el ejército. El resto de la guerra transcurrió para mí en una fábrica de montaje de cazas. Cientos de Sturmoviks pasaron por mis manos. Pero hay otro asunto que no me quito de la cabeza, un pensamiento fijo clavado en mi mente: ¿Qué habrá sido de Veselin? Visité su aldea, fui hasta su isba, pero él no había pasado por allí. No tenía familia que pudiera informarme si seguía vivo o había muerto. No supe nada de él desde que nos despedimos en Moscú. Ese día, pasó por el hospital para decirme que se incorporaba a un batallón bajo las órdenes de Rokossovsky con la misión de lanzar una ofensiva en la cercana Kalinin, al noroeste de Moscú. Empezábamos a devolver el golpe a los alemanes. Y ya no supe nada más de él ...hasta hoy. Porque hoy, cinco meses después de terminada la guerra, en otro octubre muy diferente al de 1941, he recibido una carta de Veselin.

Querido Andrei:
Al fin conseguí saber de tu paradero gracias a las amables indicaciones de tu amigo, el capitán Tikomirov, con quien estuviste reunido en agosto. Seguiré en Leipzig unos pocos días más, pero estoy deseando volver a la patria y darte un fuerte abrazo. Tengo muchas cosas que contarte, que pueden esperar hasta nuestro encuentro.
Pero hay algo que prefiero no demorar más. ¿Recuerdas que, antes de despedirnos en aquel hospital de Moscú, tú me agradecías una y otra vez por haberte salvado la vida en la zona de Viasma? Cuántas veces me han perseguido tus palabras en estos años. Porque yo callé. Y tenía que decirte que tú también habías salvado la mía. Mucho antes, desde nuestro primer encuentro en el ferrocarril. Ya sabes que, al perder a mi familia, había perdido también toda ilusión de seguir adelante. Para mí, la guerra era casi un alivio, ya que me daba la oportunidad de terminar de una manera algo digna, quién sabe... un acto heroico, un mártir más para la patria. Estaba dispuesto a solicitar las misiones más arriesgadas, a exponerme a los mayores peligros para terminar cuanto antes. No importaba. Nada tenía sentido.
Pero, en unos meses, tú te convertiste en mi hermano y me sujetaste otra vez al mundo con un ancla de esperanza en nuevas oportunidades, a pesar de la guerra que nos envolvía. Y redescubrí la camaradería, olvidada por el huraño cazador. Y volvía a tener sentido cuidar de alguien y ser cuidado por alguien. ¡Qué días de recuerdo indeleble fueron los que pasamos en la bolsa de Viasma! El antiguo cazador hubiera respondido a su instinto de supervivencia y te hubiera abandonado a tu suerte, para no tener que cargar con un lastre irrecuperable. Pero ese ser ya no existía. Ahora, contigo sólo estaba tu hermano, pensando en cómo sacarte de ahí, aunque ambos muriéramos. Y también en esto me salvaste la vida. Mi experiencia me hace pensar que, por la situación en que nos encontramos durante aquel tiempo en medio de bosques helados, es muy probable que un hombre solo hubiera acabado pereciendo por congelación. Pero al tener que llevarte conmigo, al tener que mantenerte caliente, yo mismo me estaba manteniendo caliente... esforzándome en arrastrarte por la nieve, sentía calor; frotando tus brazos y tus piernas para que entraras en calor, yo también entraba en calor; permaneciendo juntos, nos calentábamos juntos ambos cuerpos. Sobreviví gracias a ti. Nos salvamos la vida, el uno al otro, aunque no te dieras cuenta. Nuestro lazo permitió que siguiéramos vivos. Aprendí que no se debe menospreciar la inmensa fuerza que queda en el interior de una persona, por acabada que parezca. Es una locura dejar de luchar por un hermano y abandonar.
Y, ahora, nada deseo más que reencontrarme contigo para celebrar que podremos volver juntos a casa.
Ten listo tu mejor vodka.
Ваш брат, Veselin



EPÍLOGO

En una escena de The Matrix, Morfeo ofrece a Neo las respuestas a sus preguntas. Pastilla roja o pastilla azul. Sólo se puede elegir una de las dos. Y una sola vez. En cambio, las tres reinas son como tres pastillas (azul, blanca y roja) que se toman en dosis completa y continua. De nada sirve tomar una y dejar las otras dos. Deben actuar siempre juntas.


Ya cité una vez (aquí) unas palabras de José Luis Sampedro, quien (hablando de las directrices políticas de los grandes bloques) decía que el bloque occidental se ha preocupado de la LIBERTAD: que todos sus ciudadanos se sientan libres para desarrollar sus vidas; mientras que el bloque del Este (al otro lado del telón de acero, cuando existía) mostró fijación por la IGUALDAD: que todos sus ciudadanos se sintieran iguales en oportunidades, derechos y deberes. Pero, lamentablemente, tanto unos como otros se olvidaron de la FRATERNIDAD, ese ingrediente tan importante para dar sentido al conjunto.
La historia ha dejado pregoneros y abanderados de estas tres reinas, caminando juntas. Lo han intentado desde la espiritualidad y desde el laicismo con resultados parecidos (más bien escasos, para tanto entusiasmo). Se me ocurre pensar en el esfuerzo de los revolucionarios franceses y en el de aquellos independentistas de las Trece Colonias. También pienso en el rabino galileo que, preguntado acerca de lo más importante de la Torah (enseñanza o instrucción), repite las palabras de Moisés para condensar en apenas una frase la esencia de sus principios: Amarás a tu prójimo como a ti mismo (libro del Levítico, cap. 19: 18). Y corona a la LIBERTAD en “amarás” (sólo puede amar de verdad quien es libre de verdad), a la IGUALDAD en “como a ti mismo” y a la FRATERNIDAD en “a tu prójimo”. Tres reinas que siguen buscando su trono en la Humanidad.

¿Seré tan utópico como me dicen? :D
No voy a engañarme: tengo ojos para ver este mundo, para ver dónde y cómo vivimos.
Otra cosa es que me guste todo lo que veo. No, no me gusta.
Pero voy a tirar de nuevo de una de mis 'gritonas' favoritas (Alanis) para dar gracias por algunas de las pequeñas o grandes miserias con las que hay que convivir cada día. A veces por contraste, ellas me enseñan lo que en verdad quiero y por lo que merece la pena dejarse la piel, mientras este mundo sigue siendo este mundo. Así que:


Gracias, India; gracias, terror; gracias, desilusión; gracias, fragilidad; gracias, consecuencia;
gracias, gracias, silencio.
Gracias, India; gracias, providencia; gracias, desilusión; gracias, inexistencia; gracias, claridad;
gracias, gracias, silencio.

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domingo, 25 de mayo de 2008

extrañas ecuaciones

(43ª parada)
"Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos nosotros somos uno en Jesucristo".
(Epístola de San Pablo a los Gálatas, cap. 3: 28)


TRES REINAS SIN REINO
II.- La reina blanca: IGUALDAD


Todavía no me he encontrado con ningún padre o madre de más de un hijo que me diga que todos sus vástagos son iguales, que los tratan de idéntica forma. Y si pregunto que si esas diferencias hacen que se quiera más a uno que a otro, la respuesta suele ser que no, que los quieren por igual, con la misma intensidad a todos; pero también de una forma muy especial y particular a cada uno. Es un asunto de matices. Al fin, no me acaba de quedar claro si o si no, porque nada es igual y nada es diferente.
Con los años, he descubierto que sólo hay una persona igual a mí mismo: YO. Y sólo a veces. Cuando hacemos nuestra [espectacular-indiferente-ansiada-desastrosa-fatídica-serena-···] entrada a este mundo, no somos hojas en blanco. Parte de nuestra historia ya se ha escrito sin contar con nosotros. Está en nuestros genes, en nuestro ambiente, en las oportunidades, cultura, circunstancias... ¿Por qué decimos que todos los seres humanos nacemos iguales? Parece un insulto a nuestra inteligencia o a nuestra razón.
¿O es, quizás, falta de visión?

Es preocupante ver la representación de la Justicia con una venda en los ojos. En su afán de imparcialidad, se hace ignorante de lo que nos hace diferentes. Sin embargo, nada es más necesario para juzgar correctamente que mirar con detenimiento, analizar lo particular y comprender cada caso concreto, precisamente por haber nacido tan desiguales. La figura sólo es una representación, pero no ayuda a hacerse una idea adecuada y puede generar recelo. Desde luego (y, en general, ése es nuestro pensamiento), IGUALDAD no significa pretender que todos los seres humanos seamos iguales (que nunca lo seremos, afortunadamente... ¡vive la différence!), sino que tengamos oportunidades que nos permitan desarrollar nuestra libertad por igual, actuando en detrimento de los que impiden la ajena y a favor de quienes la ven recortada. Como una forma de compensación necesaria.

Hubo un constructor en Nazareth (a quien llegaron a llamar rabí) quien, como gran conocedor que fue del género humano, gustaba de contar historias a lo más profundo de las entendederas, tocando los asuntos importantes que se revuelven en la mente. Me vienen a la cabeza un par de estos relatos, del tipo de historias que se lanzan en parábola y se cuelan por la escuadra. Dos historias que podrían llegar a provocar pesadillas en matemáticos, abogados de herencias o escrupulosos sindicalistas. Ambas plantean extrañas ecuaciones.

En la primera, llamando x a la cantidad mínima que se puede entregar en un reparto de bienes, resulta que 5x=2x=x (una completa aberración para cualquier matemático, ya que, despejando x, resulta que 5=2=1 ...¿en qué mundo?). En fin, sucede que un hombre de negocios, que se va de viaje a un lugar lejano, antes de su marcha reúne a tres trabajadores para repartirles sus bienes en tres partes iguales: a uno le entrega 5 cantidades, 3 son para el segundo y al tercero le da 1. Sí, a partes iguales, porque la entrega se realiza conforme a la capacidad de cada uno. Nosotros, que somos muy listos, entendemos que si se trata de repartir a partes iguales, una distribución como la narrada resulta ser injusta: debería corresponderle un tercio del total a cada uno. Pero esto último es repartir con la venda en los ojos. ¿Por qué poner pesadas cargas y responsabilidades sobre la espalda de quien no puede soportarlas? Eso sí que sería injusto. A cada cual hay que darle lo que pueda cargar. No más, no menos. No se trata de desfondar a las personas... en definitiva, todos somos distintos.

La segunda historia da una vuelta de tuerca y trae otra ecuación rarilla: si llamamos h a una hora de trabajo, se plantea que 12h=9h=6h=3h=1h= salario de un día de trabajo. Y, otra vez, los matemáticos rasgarían sus vestiduras y lo tendrían por loco. En este relato, el propietario de una plantación sale tempranísimo por la mañana para buscar jornaleros que trabajen en sus campos. A primera hora, se encuentra con un grupo de agricultores desocupados, esperando ser contratados, así que les propone que trabajen en su finca a cambio del sueldo oficial establecido y con el acuerdo entre ambas partes. Y sigue buscando jornaleros a lo largo del día: recluta trabajadores 3 horas más tarde... 6 horas más tarde... 9 horas más tarde... e incluso hasta 1 hora antes de que termine la jornada laboral. Cuando llega el momento de la paga, comienza por la remuneración de los últimos en llegar (los que menos tiempo han trabajado) y les entrega el salario de un día completo. Los que han trabajado todo el día se frotan las manos. Pero se pillan un cabreo tremendo cuando les toca el momento de cobrar, porque reciben precisamente la misma paga que los que han trabajado sólo una hora. El dueño del campo le responde a quien se queja: Amigo, no te hago ninguna injusticia, ¿no habíamos acordado una paga? Tómala y marcha en paz. Pero yo quiero dar a los demás lo mismo que te doy a ti. ¿Acaso no tengo derecho de hacer lo que quiera con mi dinero? ¿O es que te da envidia que yo sea bondadoso?
Quizás haya personas que no entiendan que todos no somos iguales, pero que sí tenemos derecho a disfrutar de las mismas oportunidades. Que hay gente que (desgraciadamente y por causas ajenas a sus deseos) llega tarde, casi al anochecer, al reparto de la tarta; pero que necesita el sueldo completo del día para seguir adelante. Y nos encontramos con un tipo que, según nuestra visión oscura detrás de la venda en los ojos, cuando debería dar lo mismo da diferente y cuando debería dar diferente da lo mismo. Diferentes personas, iguales derechos. Extrañas ecuaciones, extraña igualdad.

Es otro tipo de justicia la que contempla estas ecuaciones. La palabra hebrea que la describe es tsedeq, y se trata de una suma de justicia y misericordia. Porque la justicia sola es ciega (voluntariamente ciega) y corre el riesgo de convertirse en justicierismo. Sin embargo, retirada la venda y contemplado cada caso con misericordia, buscando el verdadero bien de cada persona, es cuando la balanza se equilibra en una perfecta igualdad. Aunque "canten" las ecuaciones.
Se me ocurre pensar que los dirigentes socio-político-religiosos que se cargaron al joven rabino galileo deben de haber sido unos matemáticos ultraortodoxos muy indignados con un muchacho que, de acuerdo a sus juicios, jamás tendría que haber salido del taller de construcción para revolucionar la ciencia de los números.

Hoy, una canción le anda en la cabeza a raindrop.
raindrop es un tipo algo rabudo (en Galicia, no sé si también en otros lares, "rabudo" lo decimos
como sinónimo de maloso... no es que tenga nada que ver con...)
y sabe que esto sumado a otras rarezas es la clase de cosas que provocan cierto rechazo.
También sé que raindrop, con sus rabudeces y rarezas, sólo hubo, hay y habrá uno en exclusiva. Nunca otro igual.
Y ahí está, recorriendo su caminito, como la Morissette en el vídeo de abajo.
Si, por ese camino, raindrop se encontrara con alguien que le aceptara tal cual
(paquete completo, paquete comansi),
con sus miserias y con sus glorias, ya permanezca o ya cambie,
ese "alguien" debe saber que podrá contar con su adhesión incondicional.
Cuando quiera.
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You see everything, you see every part. You see all my light and you love my dark.
Lo ves todo, ves cada parte. Ves toda mi luz y amas mi oscuridad.
You dig everything of which I'm ashamed. There's not anything to which you can’t relate.
Cavas en todo aquello de lo que me avergüenzo. No hay nada con lo que no puedas relacionarte.
And you’re still here
Y todavía sigues aquí
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(VÍDEO: click aquí)
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AQUÍ un enlace a la letra (versión completa) de la canción y una traducción pasable :D