(etapa 27.13)
Quizás no esté en el Olimpo de los pintores estadounidenses del siglo XX, como los grandes Edward Hopper, Jackson Pollock o Andy Warhol, pero Norman Rockwell es tan conocido como ellos o como otros grandes artistas norteamericanos de la centuria: Lyonel Feininger, Aaron Douglas, Grant Wood, Mark Rothko, Frank Stella, Jasper Johns, Man Ray, Keith Haring... y un largo etcétera. Una muy prolífica producción contribuirá a hacer de él un pintor tan recordado: sus notables portadas en la revista The Saturday Evening Post, sus postales navideñas para Hallmark, sus ilustraciones publicitarias, sus singulares instantáneas de una idílica cotidianidad estadounidense o incluso de destacados episodios de su Historia.
Una de sus series más conocidas, "The Four Freedoms" (o "Four Essential Human Freedoms"), fue elaborada en 1943, precisamente con motivo de un acontecimiento histórico cuyo alcance se extiende hasta nuestros días. Se trata de la "Declaración conjunta del presidente de los Estados Unidos de América [Franklin D. Roosevelt] y del primer ministro Mr. Churchill, representante del gobierno de Su Majestad británica, que, habiéndose reunido, consideran justo dar a conocer algunos principios comunes de las políticas nacionales de sus respectivos países, principios sobre los cuales basan sus esperanzas para un mejor futuro del mundo".
En el verano de 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, Churchill y Roosevelt se reúnen en Terranova y definen las "cuatro libertades" que basarán la posguerra mundial. En junio de ese año, Hitler había comenzado su campaña contra la Unión Soviética y eso daba un respiro a los británicos, después de que hubieran frustrado la operación Seelöwe logrando mantener a raya a la Luftwaffe en la Batalla de Inglaterra. Los Estados Unidos aún permanecen "neutrales" (no será hasta diciembre cuando se produzca el ataque japonés a Pearl Harbor), aunque su ayuda había ido llegando por medio de la ley de "Préstamo y Arriendo", que significaba una apertura de créditos prácticamente ilimitados para utilizar en la defensa de sus "aliados". Pero esto no resuelve todos los problemas de los ingleses y es Churchill quien propone una reunión al presidente Roosevelt a la altura de las costas canadienses, al otro lado del Atlántico. El 4 de agosto de 1941, el Premier británico zarpa desde Scapa Flow, a bordo del "Prince of Wales", el más moderno acorazado de la flota inglesa, escoltado por un grupo de destructores. Con él, también viaja Harry Hopkins, consejero del presidente Roosevelt. Al alba del 9 de agosto, la flota telegrafía a Londres su llegada al destino y la intención de reunirse con el presidente norteamericano, a bordo del "Augusta", esa misma mañana.
Es una reunión donde se tratan todos los temas del momento, la marcha de la guerra en todos los frentes y también de la situación de las colonias. Punto espinoso, puesto que para muchos americanos Inglaterra seguía siendo una potencia colonial tan detestable como había sido detestada en la época de los padres fundadores y de la revolución. En el discurso se vislumbraba la idea de que los estadounidenses podrían ser convencidos de luchar por la libertad de los pueblos y por un mundo mejor, pero no de morir por el imperio de Su Majestad. Churchill soportaba los reproches sin expresar objeciones, aunque mantuviera guardadas algunas, reservándose volver a ellas en el momento oportuno. La reunión sigue el 10 de agosto y se traslada al acorazado inglés. El tono es similar: el idealismo americano choca con el cinismo británico. Resulta difícil resumir en poco espacio el alcance de las conversaciones entre ambas delegaciones. En cierto momento de las propuestas, se habló de alcanzar una paz tal que garantizara a todos la seguridad por mares y océanos, además de obtener el desarme de los potenciales agresores. Fue una discusión muy animada y varias veces tuvo que suspenderse para dar a todos ocasión de calmarse y reordenar las ideas. Los americanos tendían a confirmar su fe en un mundo en que la paz fuese asegurada por un desarme general. Los ingleses mantenían que eso no sería posible sin la institución de una "organización internacional eficiente", algo distinto a la Sociedad de Naciones. Una institución que se apoyase en Inglaterra y los Estados Unidos, vencedores de la guerra y por tanto garantes de la paz restituida al mundo. Sin embargo, el desacuerdo se mantuvo en este punto: Roosevelt dijo muy claramente a Churchill que los Estados Unidos no querían aventurarse a hablar de una "organización internacional", ya que esta fórmula evocaba el infausto espectro de la Sociedad de Naciones, en la que había fracasado el optimismo de Woodrow Wilson. Churchill objetó que si no se lograba imaginar algo que, valiéndose del prestigio y autoridad de las potencias vencedoras, hiciese de algún modo de gendarme de la paz, el mundo no estaría nunca tranquilo. Roosevelt asintió, pero solo aceptó una anodina alusión a la creación de un poco específico "sistema más vasto y duradero de seguridad colectiva". Faltaba por superar el escollo constante del colonialismo británico: De las palabras de la declaración americana "sin discriminación y sobre la base de la igualdad", la delegación inglesa pretendía suprimir "sin discriminación", porque eso supondría una clara ruptura del tratado de Ottawa, del que había nacido la Commonwealth (asociación de Estados que, libremente, habían decidido aplicarse mutuamente especiales tarifas de aduana favorables, "discriminando" así a todos los demás países). Los americanos juzgaban irrazonable la petición británica: en su país ninguno se conmovería por el Imperio británico. Sumner Welles intervino con estas duras palabras: "La opinión pública americana no logra borrar el hecho de que la Gran Bretaña sea el país más colonialista del mundo. Esta circunstancia la coloca a sus ojos casi al mismo plano que el Tercer Reich". Más adelante, y después de varias acusaciones mutuas (el colonialismo por un lado, el proteccionismo por el otro), Churchill no desperdició la ocasión y respondió a Welles: "La opinión pública internacional, señor secretario de Estado, ve en Inglaterra el país que sostiene por sí solo el peso de la guerra contra Hitler en nombre de la libertad". La situación no podía permanecer bloqueada por mucho tiempo, y después de unos días se logró llevar adelante las negociaciones. Como fuere, se había estado tratando sobre una cierta idea de la ONU. En el curso de las conversaciones también se habló de la situación de la Unión Soviética (solo para observar los oportunos elementos de orden militar) y, antes de separarse, los dos estadistas redactaron un mensaje común enviado a Stalin.
La última reunión se celebró el 12 de agosto. El acuerdo se logró fácilmente y la declaración común fue aprobada dos días después. Aunque en el momento ninguno de los dos firmantes pareciera darle un significado excepcional, el documento fue la base de una alianza mundial entre todas las naciones unidas contra el fascismo y nazismo, y pasó a la Historia con el nombre de "Carta del Atlántico". El documento contenía unos principios sobre los cuales las dos potencias afirmaban querer reconstruir el mundo una vez pacificado después de la destrucción de la tiranía nazi: 1) Libertad de expresión, 2) Libertad de religión, 3) Libertad de la necesidad, 4) Libertad del temor.
Y así lo plasmó Rockwell en cuatro célebres lienzos.
domingo, 9 de junio de 2013
jueves, 6 de junio de 2013
el pasado en el pasado
(etapa 26.13)
No sé si la vida será como un gran naufragio, pero se le parece.
A la playa de la remota isla del presente van llegando, de forma imprevista, los restos de un pasado engullido por el océano del tiempo. La orilla se llena, de cuando en cuando, de objetos que han ido perdiendo su lustre, incluso su sentido. Qué distintos se ven ahora que han sido vomitados por las olas. Qué absurdos yaciendo entre la arena, enredados de algas, atacados por la herrumbre, arrollados y mecidos por la espuma del mar... Ya solo sirven para construir quimeras.
Como un juez del destino, el mar se tragó en su resaca el lastre del pasado. Y ahora, en su borrachera, lo devuelve con impertinencia. Asoma su rostro en el momento inesperado. Por más que se limpia la playa, después de tanto trabajo vuelve la marea a sembrar de dudas el presente. Rara vez el panorama está completamente despejado.
En ocasiones, el flujo y reflujo de las olas traen otra propuesta. Algo simple pero esencial.
La visión del inicio, el origen. El retorno al lugar donde todo comenzó, donde se generaron las ilusiones, donde se era más auténtico, sin la pátina de las decepciones, de la frustraciones, sin el desgaste de la rutina, sin erosión ni corrosión. El retorno al lugar donde se iba aprendiendo, donde todo estaba por suceder. Regresar al instante de la frescura, a la fuente de las energías. Sembrar de nuevo el campo de los sueños.
Persiguiendo con afán la originalidad, no confundiéndola con la extravagancia; sino que, al degustar su etimología, se pueda revivir el espíritu de los orígenes.
Dejar atrás el pasado y poner el contador a cero.
"Mamá siempre decía que tienes que dejar atrás el pasado antes de seguir adelante.
Creo que fue por eso que corrí tanto".
(del film "Forrest Gump", con guión de Eric Roth y dirección de Robert Zemeckis)
No sé si la vida será como un gran naufragio, pero se le parece.
A la playa de la remota isla del presente van llegando, de forma imprevista, los restos de un pasado engullido por el océano del tiempo. La orilla se llena, de cuando en cuando, de objetos que han ido perdiendo su lustre, incluso su sentido. Qué distintos se ven ahora que han sido vomitados por las olas. Qué absurdos yaciendo entre la arena, enredados de algas, atacados por la herrumbre, arrollados y mecidos por la espuma del mar... Ya solo sirven para construir quimeras.
Como un juez del destino, el mar se tragó en su resaca el lastre del pasado. Y ahora, en su borrachera, lo devuelve con impertinencia. Asoma su rostro en el momento inesperado. Por más que se limpia la playa, después de tanto trabajo vuelve la marea a sembrar de dudas el presente. Rara vez el panorama está completamente despejado.
En ocasiones, el flujo y reflujo de las olas traen otra propuesta. Algo simple pero esencial.
La visión del inicio, el origen. El retorno al lugar donde todo comenzó, donde se generaron las ilusiones, donde se era más auténtico, sin la pátina de las decepciones, de la frustraciones, sin el desgaste de la rutina, sin erosión ni corrosión. El retorno al lugar donde se iba aprendiendo, donde todo estaba por suceder. Regresar al instante de la frescura, a la fuente de las energías. Sembrar de nuevo el campo de los sueños.
Persiguiendo con afán la originalidad, no confundiéndola con la extravagancia; sino que, al degustar su etimología, se pueda revivir el espíritu de los orígenes.
Dejar atrás el pasado y poner el contador a cero.
viernes, 31 de mayo de 2013
habitación uno cero uno
(etapa 25.13)
- Vamos a ver, Winston, ¿cómo afirma un hombre su poder sobre otro?
Winston pensó un poco y respondió:
- Haciéndole sufrir.
- Exactamente. Haciéndole sufrir. No basta con la obediencia. Si no sufre, ¿cómo vas a estar seguro de que obedece tu voluntad y no la suya propia? El poder radica en infligir dolor y humillación. El poder está en la facultad de hacer pedazos los espíritus y volverlos a construir dándoles nuevas formas elegidas por ti. ¿Empiezas a ver qué clase de mundo estamos creando? Es lo contrario, exactamente lo contrario de esas estúpidas utopías hedonistas que imaginaron los antiguos reformadores. Un mundo de miedo, de ración y de tormento, un mundo para pisotear y ser pisoteado, un mundo que se hará cada día más despiadado. El progreso de nuestro mundo será la consecución de más dolor. Las antiguas civilizaciones sostenían basarse en el amor o en la justicia. La nuestra se funda en el odio. En nuestro mundo no habrá más emociones que el miedo, la rabia, el triunfo y el auto-rebajamiento. Todo lo demás lo destruiremos, todo.
"El miedo es el camino hacia el Lado Oscuro. El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. Percibo mucho miedo en ti".
¿Y si existiera una habitación en lo más recóndito de la mente? Puestos a imaginar tal lugar, es muy posible que el número en la puerta, avisando de su ubicación, fuera el 101, en apariencia binario. Una estancia demencial, habitación de todos los miedos, aprensiones y fobias que caben en el pensamiento. Un lugar alejado de un estándar, un sitio personalizado a la medida de cada individuo, adaptado a sus terrores más íntimos.
Podrán superarse todos los miedos. Quizás sí, quizás no. Hay miedos que se enquistan al tratar de superarlos y de tanto chocar y chocar contra ellos acaban por convertirse en fobias. Otros miedos alcanzan la masa crítica que provoca la reacción en cadena que los aniquila. Ante el precipicio del terror, algunos miedos son arrojados al vacío de la desesperación. Quizás sí, quizás no. Pero seguro que siempre existirán las debilidades, las flaquezas, dispuestas a ser explotadas por cualquiera que esté interesado en obtener alguna siniestra ventaja con ello. Clark Kent carga para siempre con su impotencia frente a la kryptonita. Aquiles conserva permanentemente su punto débil en el talón. Sus debilidades no hacen de ellos unos cobardes, pero sí los convierten en objetivos atacables por Lex Luthor o Paris, sabedores de su vulnerabilidad.
Los miedos que no se pueden vencer son las fisuras por las que se introduce la fatalidad. En la novela 1984, George Orwell delinea con pasmosa clarividencia una distopía que se alimenta del miedo, convertido en odio, dolor y humillación, herramientas útiles para el control de masas enteras, individuo a individuo, a través de sus temores más íntimos y personales. La determinación de Winston Smith para dar la espalda a un sistema asfixiante es aniquilada en una estancia del "Ministerio del Amor". Una sala de tortura que representa una lucha imposible de vencer entre una persona y un régimen de opresión y control. Solo el Gran Hermano te podrá librar de las ratas, Winston. Él será el dueño de tus miedos y tú sucumbirás a su férreo control.
Si de veras existe la habitación uno cero uno en lo más recóndito de la mente, entonces estoy perdido... porque alguien tiene la llave de ese refugio de espantos y no soy yo. Un caballo de Troya metido en la cabeza y de su vientre sale toda una legión de monstruos invadiéndola. Aquiles a merced de una flecha del carcaj de Paris, saeta de temores que pueden herir mortalmente su frágil talón.
- Vamos a ver, Winston, ¿cómo afirma un hombre su poder sobre otro?
Winston pensó un poco y respondió:
- Haciéndole sufrir.
- Exactamente. Haciéndole sufrir. No basta con la obediencia. Si no sufre, ¿cómo vas a estar seguro de que obedece tu voluntad y no la suya propia? El poder radica en infligir dolor y humillación. El poder está en la facultad de hacer pedazos los espíritus y volverlos a construir dándoles nuevas formas elegidas por ti. ¿Empiezas a ver qué clase de mundo estamos creando? Es lo contrario, exactamente lo contrario de esas estúpidas utopías hedonistas que imaginaron los antiguos reformadores. Un mundo de miedo, de ración y de tormento, un mundo para pisotear y ser pisoteado, un mundo que se hará cada día más despiadado. El progreso de nuestro mundo será la consecución de más dolor. Las antiguas civilizaciones sostenían basarse en el amor o en la justicia. La nuestra se funda en el odio. En nuestro mundo no habrá más emociones que el miedo, la rabia, el triunfo y el auto-rebajamiento. Todo lo demás lo destruiremos, todo.
(George Orwell, "1984")
"El miedo es el camino hacia el Lado Oscuro. El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. Percibo mucho miedo en ti".
(Yoda a Anakin Skywalker, en "Star Wars, episodio I: La amenaza fantasma")
Podrán superarse todos los miedos. Quizás sí, quizás no. Hay miedos que se enquistan al tratar de superarlos y de tanto chocar y chocar contra ellos acaban por convertirse en fobias. Otros miedos alcanzan la masa crítica que provoca la reacción en cadena que los aniquila. Ante el precipicio del terror, algunos miedos son arrojados al vacío de la desesperación. Quizás sí, quizás no. Pero seguro que siempre existirán las debilidades, las flaquezas, dispuestas a ser explotadas por cualquiera que esté interesado en obtener alguna siniestra ventaja con ello. Clark Kent carga para siempre con su impotencia frente a la kryptonita. Aquiles conserva permanentemente su punto débil en el talón. Sus debilidades no hacen de ellos unos cobardes, pero sí los convierten en objetivos atacables por Lex Luthor o Paris, sabedores de su vulnerabilidad.
Los miedos que no se pueden vencer son las fisuras por las que se introduce la fatalidad. En la novela 1984, George Orwell delinea con pasmosa clarividencia una distopía que se alimenta del miedo, convertido en odio, dolor y humillación, herramientas útiles para el control de masas enteras, individuo a individuo, a través de sus temores más íntimos y personales. La determinación de Winston Smith para dar la espalda a un sistema asfixiante es aniquilada en una estancia del "Ministerio del Amor". Una sala de tortura que representa una lucha imposible de vencer entre una persona y un régimen de opresión y control. Solo el Gran Hermano te podrá librar de las ratas, Winston. Él será el dueño de tus miedos y tú sucumbirás a su férreo control.
Si de veras existe la habitación uno cero uno en lo más recóndito de la mente, entonces estoy perdido... porque alguien tiene la llave de ese refugio de espantos y no soy yo. Un caballo de Troya metido en la cabeza y de su vientre sale toda una legión de monstruos invadiéndola. Aquiles a merced de una flecha del carcaj de Paris, saeta de temores que pueden herir mortalmente su frágil talón.
jueves, 23 de mayo de 2013
ouroboros
(etapa 24.13)
Hay temporadas llenas de días que transcurren dejando un insoportable déficit de fuerzas y energías. En esos días, a veces pienso en Sísifo. Condenado a llevar cada día la misma roca hasta la cima de una montaña, este personaje puede ser el paradigma de una existencia inútil y absurda. En definitiva, todos los días terminan cobrándose su peaje de rutina. El sol sale por las mañanas y recorre la bóveda celeste hasta que se oculta en el anochecer, y vuelve a estar dispuesto en la mañana siguiente para repetir su negocio cotidiano. Igual que la roca de Sísifo.
Pero a diferencia de lo que sucedía con el antiguo rey de Éfira, cada día ofrece una oportunidad a quien decide empujar la roca ardiente en su travesía por el firmamento: la oportunidad de superar lo rutinario, de aprender cosas nuevas, de crecer en experiencias. Por eso resulta tan fastidioso el presentimiento de la oportunidad perdida, imaginada como el último tren del día alejándose del apeadero donde aún permanece el peregrino.
Se ha repetido muchas veces que la vida es cíclica y puede que ahí resida el menoscabo: en la ineluctable repetición de ciclos. Supuestamente, los ciclos han de servir para el desarrollo, pero no siempre sucede así. Hay ciclos de estancamiento y son desesperantes. Vidas de Sísifo, ouroboros. El ouroboros, el reptil que devora su cola, se ha utilizado como símbolo de renovación, de la unidad de todas las cosas en un ciclo eterno, pero también del esfuerzo infructuoso y la lucha sin fin. Es una figura de evidente desgaste. A quien va consumiendo su propio cuerpo hasta extinguirse, ¿qué le quedará?
Quizás, la oportunidad de comenzar de cero. Una vez más, en un ciclo distinto.
Hay temporadas llenas de días que transcurren dejando un insoportable déficit de fuerzas y energías. En esos días, a veces pienso en Sísifo. Condenado a llevar cada día la misma roca hasta la cima de una montaña, este personaje puede ser el paradigma de una existencia inútil y absurda. En definitiva, todos los días terminan cobrándose su peaje de rutina. El sol sale por las mañanas y recorre la bóveda celeste hasta que se oculta en el anochecer, y vuelve a estar dispuesto en la mañana siguiente para repetir su negocio cotidiano. Igual que la roca de Sísifo.
Pero a diferencia de lo que sucedía con el antiguo rey de Éfira, cada día ofrece una oportunidad a quien decide empujar la roca ardiente en su travesía por el firmamento: la oportunidad de superar lo rutinario, de aprender cosas nuevas, de crecer en experiencias. Por eso resulta tan fastidioso el presentimiento de la oportunidad perdida, imaginada como el último tren del día alejándose del apeadero donde aún permanece el peregrino.
Se ha repetido muchas veces que la vida es cíclica y puede que ahí resida el menoscabo: en la ineluctable repetición de ciclos. Supuestamente, los ciclos han de servir para el desarrollo, pero no siempre sucede así. Hay ciclos de estancamiento y son desesperantes. Vidas de Sísifo, ouroboros. El ouroboros, el reptil que devora su cola, se ha utilizado como símbolo de renovación, de la unidad de todas las cosas en un ciclo eterno, pero también del esfuerzo infructuoso y la lucha sin fin. Es una figura de evidente desgaste. A quien va consumiendo su propio cuerpo hasta extinguirse, ¿qué le quedará?
Quizás, la oportunidad de comenzar de cero. Una vez más, en un ciclo distinto.
Equipaje:
canciones,
decisiones,
experimento,
mitología,
percepciones,
vida
viernes, 17 de mayo de 2013
balwadis
(un alto en el camino)
Las cadenitas me caen fatal. Qué cantidad de bulos, estafas y tonterías se propagan a través de esa necesidad compulsiva de compartir en cadena contenidos cuya veracidad ni siquiera se ha comprobado. No me gustan las cadenitas. En la era de las redes sociales de "la Gran Red", las entiendo como la continuación del principio goebbelsiano "repetid una mentira miles de veces hasta que la convirtáis en una verdad". Una ayuda inestimable para confundir a cuantos más mejor. Cómo detesto las cadenitas.
Pero lo que se dice en general no tiene por qué aplicarse a todos los casos particulares. Y por eso, y después de informarme sobre el tema, ahora sí que me embarco en esta cadena especial. Es algo que me interesa mucho.
Es fácil de explicar: Venta de pisos se ha comprometido a canjear 200 sellos (como el de arriba) por dinero, que donará a la ONG Sonrisas de Bombay en cantidad suficiente para financiar durante un año Balwadi Tiger. Solo se necesita que 200 blogs cumplan con esta propuesta.
Un balwadi es un centro preescolar de la India, situado en zonas rurales y en las áreas económicamente más pobres de la sociedad, y puesto en funcionamiento por el gobierno o por una ONG. Fueron desarrollados por Tarabai Modak, y el primer balwadi se inició en Bordi, un pueblo costero en el distrito de Thane de Maharashtra, por Nutan Bal Shikshan Sangh en 1945. El propósito de los balwadis es proveer instalaciones para el crecimiento físico y mental de los niños, como escuela y como hogar. De este modo, miles de balwadis se han creado en toda la India por los organismos gubernamentales y no gubernamentales. Los balwadis fueron desarrollados para la formación de niños pobres en las zonas rurales de la India como parte de un programa del gobierno de alivio de la pobreza en el país mediante la universalización de la educación.
El Balwadi Tiger está ubicado en un barrio marginal de Bombay.
Las bases de la propuesta son las siguientes:
1. Escribir un post explicando por qué te unes a la campaña.
(en eso estoy)
2. Colocar en el post el sello de la campaña, «I love Balwadis».
(¡hecho!)
3. Enviar un mail a ilovebalwadis@gmail.com con el enlace del post.
(en cuanto termine el post)
Y mi motivo para unirme a la campaña es porque CREO en la educación como el método para conseguir una sociedad mejor, más libre, más rica en lo fundamental. CREO que la educación es el mejor antídoto frente al adoctrinamiento, los abusos y la miseria. Y también CREO que gracias a la educación se puede mantener la esperanza de un mundo más justo, más deseable.
Dedicar unos pocos minutos para poner una ducentésima parte de un esfuerzo tan noble (y que puede marcar la diferencia para muchas personas) me resulta extraordinariamente gratificante.
¿Por qué no te unes también y me cuentas tus motivos? Será un placer.
Las cadenitas me caen fatal. Qué cantidad de bulos, estafas y tonterías se propagan a través de esa necesidad compulsiva de compartir en cadena contenidos cuya veracidad ni siquiera se ha comprobado. No me gustan las cadenitas. En la era de las redes sociales de "la Gran Red", las entiendo como la continuación del principio goebbelsiano "repetid una mentira miles de veces hasta que la convirtáis en una verdad". Una ayuda inestimable para confundir a cuantos más mejor. Cómo detesto las cadenitas.
Pero lo que se dice en general no tiene por qué aplicarse a todos los casos particulares. Y por eso, y después de informarme sobre el tema, ahora sí que me embarco en esta cadena especial. Es algo que me interesa mucho.
Es fácil de explicar: Venta de pisos se ha comprometido a canjear 200 sellos (como el de arriba) por dinero, que donará a la ONG Sonrisas de Bombay en cantidad suficiente para financiar durante un año Balwadi Tiger. Solo se necesita que 200 blogs cumplan con esta propuesta.
Un balwadi es un centro preescolar de la India, situado en zonas rurales y en las áreas económicamente más pobres de la sociedad, y puesto en funcionamiento por el gobierno o por una ONG. Fueron desarrollados por Tarabai Modak, y el primer balwadi se inició en Bordi, un pueblo costero en el distrito de Thane de Maharashtra, por Nutan Bal Shikshan Sangh en 1945. El propósito de los balwadis es proveer instalaciones para el crecimiento físico y mental de los niños, como escuela y como hogar. De este modo, miles de balwadis se han creado en toda la India por los organismos gubernamentales y no gubernamentales. Los balwadis fueron desarrollados para la formación de niños pobres en las zonas rurales de la India como parte de un programa del gobierno de alivio de la pobreza en el país mediante la universalización de la educación.
El Balwadi Tiger está ubicado en un barrio marginal de Bombay.
Las bases de la propuesta son las siguientes:
1. Escribir un post explicando por qué te unes a la campaña.
(en eso estoy)
2. Colocar en el post el sello de la campaña, «I love Balwadis».
(¡hecho!)
3. Enviar un mail a ilovebalwadis@gmail.com con el enlace del post.
(en cuanto termine el post)
Y mi motivo para unirme a la campaña es porque CREO en la educación como el método para conseguir una sociedad mejor, más libre, más rica en lo fundamental. CREO que la educación es el mejor antídoto frente al adoctrinamiento, los abusos y la miseria. Y también CREO que gracias a la educación se puede mantener la esperanza de un mundo más justo, más deseable.
Dedicar unos pocos minutos para poner una ducentésima parte de un esfuerzo tan noble (y que puede marcar la diferencia para muchas personas) me resulta extraordinariamente gratificante.
¿Por qué no te unes también y me cuentas tus motivos? Será un placer.
domingo, 12 de mayo de 2013
héroe
(etapa 23.13)
Sucede algo no fuera de lo común. Lo común se ha convertido en un lugar demasiado amplio con el paso de los días y cada vez es más difícil poder calificar un suceso como inusitado o extraordinario. Lo insólito se ha diluido en millones de vidas, vividas y repetidas de forma ignorada. Pocas cosas hay nuevas. Y pocas nuevas son buenas.
Un tipo le da valor al suceso. No por parecer corriente a muchos observadores, el asunto deja de tener cierto brillo. En las páginas del diario ha quedado bastante desvaído y vulgar, pero el tipo, un novelista exquisito, decide pulirlo con otras palabras. Darle lustre, concederle pervivencia en la corriente de lo corriente. Unas páginas, bello texto, conmovedoras frases.
Para preservar identidades, se cambia algún detalle. Nombres, lugares. Esas cosas. Ahora, desatada de ligaduras, la historia empieza a tener su propia vida. También cambia esta pizca. Se exagera un poquito en esto y se minimiza aquello. Se bruñe al protagonista, se le confecciona un traje a medida. También se atavía el relato. Se ponen tildes y acentos.
No es suficiente. Se publica el libro pero no termina de calar. Una minoría encantada, literatura de culto. Pero la historia se olvida.
Y se retuerce en su tumba de silencio hasta que un director de cine planea orientar sus focos hacia la historia desconocida. Se prepara un guión, se vuelven a limar algunas aristas y se erizan astillas en otras partes. Se amputan extremidades del relato, alguno de sus órganos se somete a cirugía. Hay que recrear al héroe. Un productor decide jugársela. Se buscan actores. El elegido, el héroe, el ídolo del momento. Su sola presencia hace estremecerse al personaje del libro.
Silencio, se rueda.
Y ahora sí, la historia desconocida será inmortalizada. Para siempre. Comentarios, lágrimas, reseñas, pasiones, escalofríos, sueños. El héroe será un rastro perenne en las entregadas mentes del gran público, esas personas acostumbradas a pasar por alto los sucesos corrientes.
"Each Event is preceded by Prophecy.
But without the Hero, there is no Event".
(Zurin Arctus, the Underking. The Elder Scrolls III: Morrowind)
Sucede algo no fuera de lo común. Lo común se ha convertido en un lugar demasiado amplio con el paso de los días y cada vez es más difícil poder calificar un suceso como inusitado o extraordinario. Lo insólito se ha diluido en millones de vidas, vividas y repetidas de forma ignorada. Pocas cosas hay nuevas. Y pocas nuevas son buenas.
Un tipo le da valor al suceso. No por parecer corriente a muchos observadores, el asunto deja de tener cierto brillo. En las páginas del diario ha quedado bastante desvaído y vulgar, pero el tipo, un novelista exquisito, decide pulirlo con otras palabras. Darle lustre, concederle pervivencia en la corriente de lo corriente. Unas páginas, bello texto, conmovedoras frases.
Para preservar identidades, se cambia algún detalle. Nombres, lugares. Esas cosas. Ahora, desatada de ligaduras, la historia empieza a tener su propia vida. También cambia esta pizca. Se exagera un poquito en esto y se minimiza aquello. Se bruñe al protagonista, se le confecciona un traje a medida. También se atavía el relato. Se ponen tildes y acentos.
No es suficiente. Se publica el libro pero no termina de calar. Una minoría encantada, literatura de culto. Pero la historia se olvida.
Y se retuerce en su tumba de silencio hasta que un director de cine planea orientar sus focos hacia la historia desconocida. Se prepara un guión, se vuelven a limar algunas aristas y se erizan astillas en otras partes. Se amputan extremidades del relato, alguno de sus órganos se somete a cirugía. Hay que recrear al héroe. Un productor decide jugársela. Se buscan actores. El elegido, el héroe, el ídolo del momento. Su sola presencia hace estremecerse al personaje del libro.
Silencio, se rueda.
Y ahora sí, la historia desconocida será inmortalizada. Para siempre. Comentarios, lágrimas, reseñas, pasiones, escalofríos, sueños. El héroe será un rastro perenne en las entregadas mentes del gran público, esas personas acostumbradas a pasar por alto los sucesos corrientes.
martes, 7 de mayo de 2013
indecisiones
(etapa 22.13)
Es posible que me falle la memoria con la siguiente cita, pero creo que fue el arquitecto Álvaro Siza Vieira quien dijo que proyectar es una forma de domesticar las indecisiones. Supongo que con otras palabras, aunque el significado sea el mismo. Y me parece que no puedo estar más de acuerdo.
Un proyecto, al igual que tantas encrucijadas de la vida, supone un océano de decisiones que vienen marcadas por muchas condiciones de partida, algunas impuestas, otras adoptadas. En el proceso de creación, todos los gestos, formas, actitudes, materiales, sistemas, intenciones, aspiraciones... son objeto de elección hasta alcanzar el resultado definitivo, sea satisfactorio o no, se acierte o se falle. Elegir significa, ya se sabe, optar por una solución desechando todas las demás. Es un esfuerzo que requiere una buena dosis de disciplina mental, incluso de valentía. No hay que olvidar que el artista, en su papel de demiurgo, cruza un abismo de vacío hacia la realización de una idea, como un funámbulo sobre el fino cable de su imaginación.
Se puede permanecer enfangado en la ciénaga de la indecisión mucho tiempo. Empero, proyectar supone rebasar ese trance. En palabras del maestro: domesticar las indecisiones, desenterrar los pies del lodo para proseguir hacia la meta, superar la prueba. Elegir, aunque no se hayan resuelto las dudas. Las dudas pueden acompañar en muchos proyectos, aun las mismas dudas en muchos proyectos distintos. Extrañamente, esas dudas forman parte del progreso y, aunque parezca paradójico, evitan el estancamiento si la mente es inquieta.
Me viene la imagen del domador de huracanes mentales sobre todo cuando la presión del entorno me supera. A veces la vida golpea duro en algunos frentes. A uno mismo, a las personas allegadas, a la sociedad entera. Quizás sea insólito expresarlo así, pero el trabajo de proyectar me sigue pareciendo en ocasiones un analgésico o un narcótico que amortigua algunos dolores de la vida. Un campo donde sí es posible flotar por encima de indecisiones y no morir ahogado en ellas. Me sigue poniendo de buen humor, como si recibiera una inyección de buen rollo, contemplar una obra que merezca la pena, estar delante de un buen proyecto, construido o en papel. Es una experiencia que no sabría cómo explicar, pero que forma parte de esta cosa tan rara y tan bella que, a pesar de mi impericia, tanto me gusta hacer.
"El que tiene imaginación, con qué facilidad saca de la nada un mundo".
(Gustavo Adolfo Bécquer)
Es posible que me falle la memoria con la siguiente cita, pero creo que fue el arquitecto Álvaro Siza Vieira quien dijo que proyectar es una forma de domesticar las indecisiones. Supongo que con otras palabras, aunque el significado sea el mismo. Y me parece que no puedo estar más de acuerdo.
Un proyecto, al igual que tantas encrucijadas de la vida, supone un océano de decisiones que vienen marcadas por muchas condiciones de partida, algunas impuestas, otras adoptadas. En el proceso de creación, todos los gestos, formas, actitudes, materiales, sistemas, intenciones, aspiraciones... son objeto de elección hasta alcanzar el resultado definitivo, sea satisfactorio o no, se acierte o se falle. Elegir significa, ya se sabe, optar por una solución desechando todas las demás. Es un esfuerzo que requiere una buena dosis de disciplina mental, incluso de valentía. No hay que olvidar que el artista, en su papel de demiurgo, cruza un abismo de vacío hacia la realización de una idea, como un funámbulo sobre el fino cable de su imaginación.
Se puede permanecer enfangado en la ciénaga de la indecisión mucho tiempo. Empero, proyectar supone rebasar ese trance. En palabras del maestro: domesticar las indecisiones, desenterrar los pies del lodo para proseguir hacia la meta, superar la prueba. Elegir, aunque no se hayan resuelto las dudas. Las dudas pueden acompañar en muchos proyectos, aun las mismas dudas en muchos proyectos distintos. Extrañamente, esas dudas forman parte del progreso y, aunque parezca paradójico, evitan el estancamiento si la mente es inquieta.
Me viene la imagen del domador de huracanes mentales sobre todo cuando la presión del entorno me supera. A veces la vida golpea duro en algunos frentes. A uno mismo, a las personas allegadas, a la sociedad entera. Quizás sea insólito expresarlo así, pero el trabajo de proyectar me sigue pareciendo en ocasiones un analgésico o un narcótico que amortigua algunos dolores de la vida. Un campo donde sí es posible flotar por encima de indecisiones y no morir ahogado en ellas. Me sigue poniendo de buen humor, como si recibiera una inyección de buen rollo, contemplar una obra que merezca la pena, estar delante de un buen proyecto, construido o en papel. Es una experiencia que no sabría cómo explicar, pero que forma parte de esta cosa tan rara y tan bella que, a pesar de mi impericia, tanto me gusta hacer.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)







