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miércoles, 26 de junio de 2013

proteo y hermes

(etapa 30.13)
"Y en ausencia del amor no existe dicha.
Lo que tú de puro en el cuerpo gozas
(Y creado puro fuiste) lo gozamos los Espíritus
En eminencia, sin obstáculo ninguno
De membrana, miembro o hueso, excluyentes trabas:
Más que el aire con el aire, si los Ángeles se abrazan,
Se fusionan por completo, uniéndose pureza
A lo puro que desea; no requieren medio restringido,
Como carne que con carne se combine, o alma y alma".
(John Milton, "Paraíso perdido", libro VIII, versos 621-629)

El viejo alquimista en su laboratorio. Medita, mezcla, ensaya. Entre alambiques y morteros, redomas y crisoles, hornos y retortas, filtros y sublimadores. Proteico y hermético, busca la respuesta esquiva, el arcano. Se busca a sí mismo.
Agota sus energías y su paciencia.
Hermes juega con él. En la mañana lo zarandea con su astucia, roba sus pensamientos, trastorna sus sueños, llena su cabeza de mentiras, siembra de trampas sus anotaciones y agita sus recuerdos. Al caer la noche, como compensación, le regala fugazmente el don de la interpretación de lo oculto. Apenas un destello, tan solo una piedra en el interminable camino. Una más en la hilera de guijarros hasta la meta: la piedra final, la piedra filosofal.
Pero la solución no está en el mercurio que tanto envenena su mente. Vapores que se introducen en sus pulmones, diminutas gotas que se filtran a través de su piel. La mano de Hermes agarra su cuerpo para transportarlo más allá de este mundo, para atravesar la frontera de las preguntas sin resolver. Pero todavía no. Aún no es el tiempo.

Un día, caminando en una playa, hollando la arena húmeda con sus pies descalzos, el viejo alquimista divisa la llave de los mares. Es Proteo, aquel que cambia de forma, aquel que puede ayudar al que se busca. Un ímpetu de caza de la verdad, una terrible sed de lo auténtico, sacude al viejo alquimista. Se acerca al anciano salitroso, al instante se sorprende ante la hermosa mujer, se espanta con la visión del dragón, quiere escapar de la pantera, pero recobra el valor y vuelve para enfrentarse a la serpiente, es demasiada la fuerza de su espíritu ansioso por saber. Rodea la roca, trepa al árbol, se aferra a las garras del águila, pero acaba cayendo en tierra. Recibe una lluvia de agua salada. El viejo alquimista abre su boca y traga algunas gotas. Pronto le queman en sus entrañas. Le queman la piel, arde en llamas como un fénix.
Ha sido la respuesta de Proteo capturado. El cambiante Proteo le muestra la misma esencia del cambio, la metamorfosis, la adaptación, la renovación, en un mundo cuyas leyes son inmutables. Y así, el viejo alquimista resurge sabio de la prueba de fuego y cenizas y conoce al fin el misterio de su propio destino, la anhelada y genuina piedra filosofal.

jueves, 23 de mayo de 2013

ouroboros

(etapa 24.13)

Hay temporadas llenas de días que transcurren dejando un insoportable déficit de fuerzas y energías. En esos días, a veces pienso en Sísifo. Condenado a llevar cada día la misma roca hasta la cima de una montaña, este personaje puede ser el paradigma de una existencia inútil y absurda. En definitiva, todos los días terminan cobrándose su peaje de rutina. El sol sale por las mañanas y recorre la bóveda celeste hasta que se oculta en el anochecer, y vuelve a estar dispuesto en la mañana siguiente para repetir su negocio cotidiano. Igual que la roca de Sísifo.
Pero a diferencia de lo que sucedía con el antiguo rey de Éfira, cada día ofrece una oportunidad a quien decide empujar la roca ardiente en su travesía por el firmamento: la oportunidad de superar lo rutinario, de aprender cosas nuevas, de crecer en experiencias. Por eso resulta tan fastidioso el presentimiento de la oportunidad perdida, imaginada como el último tren del día alejándose del apeadero donde aún permanece el peregrino.

Se ha repetido muchas veces que la vida es cíclica y puede que ahí resida el menoscabo: en la ineluctable repetición de ciclos. Supuestamente, los ciclos han de servir para el desarrollo, pero no siempre sucede así. Hay ciclos de estancamiento y son desesperantes. Vidas de Sísifo, ouroboros. El ouroboros, el reptil que devora su cola, se ha utilizado como símbolo de renovación, de la unidad de todas las cosas en un ciclo eterno, pero también del esfuerzo infructuoso y la lucha sin fin. Es una figura de evidente desgaste. A quien va consumiendo su propio cuerpo hasta extinguirse, ¿qué le quedará?
Quizás, la oportunidad de comenzar de cero. Una vez más, en un ciclo distinto.

domingo, 25 de noviembre de 2012

galope tendido

(pensamientos desde el retiro)

Saturno devorando a un hijo. La imagen es demencial. Como si estuviera pintada por un demente. Como si el retratado fuera un demente. Como si pintor y retratado fueran ambos dementes. El caso de Goya tiene más que ver con su sordera y su amargura, pero lo de Saturno es otro cuento. Saturno es el nombre romano del tipo al que los griegos habían llamado Cronos. Y también había otro Chronos, del que este Cronos parece ser una asimilación o paquete-resumen o algo así. El dios del tiempo, la personificación del tiempo, el titán, todo en uno.
El tiempo es una locura. Antes de que existiera el universo, no había nada. Nada. Ni el tiempo. Con la aparición del universo, el tiempo se pone a cero y empieza a correr. Y, desde entonces, a toda pastilla, a galope tendido, sin freno, hasta que se lo trague alguna singularidad. Y el dios griego cabalga sobre este corcel desbocado o es él mismo el corcel desbocado. Está tan desequilibrado que se carga a su padre y luego a sus hijos según van naciendo. En fin... ya me lo decía un amigo hace unos días: los seres humanos perdonan a veces, pero el tiempo nunca perdona. Es cierto. Siempre te acaba alcanzando, por mucho que corras.

¿Es la vida como un tetris? Ella a su ritmo (a galope tendido, por supuesto) y va dejando caer oportunidades, embrollos, obstáculos, quebraderos de cabeza, venturas y desventuras, para que cada cual los vaya encajando o apilando como quiera y los vaya aprovechando como mejor le parezca. Pero nunca se detiene para que vayas ordenando ese hilo de vida. No se para si se te han roto las entrañas, si ya no puedes más y necesitas un descanso. Él sigue adelante. Ni siquiera se detiene para que te apees si es tu elección. Nada de eso. O te bajas en marcha o sigues en la grupa del caballo loco. Hay quien se da maña y le va bien. Encuentra la forma de dilatar el tiempo, de ralentizarlo, de estirarlo lo necesario para maniobrar a la velocidad oportuna. Como si domara el potro salvaje. También hay quien no es lo suficientemente rápido y se gana un game over prematuro y quizás un gracias-por-haber-participado. Es amplia la galería de los perdedores. Aunque están todos aquellos que, para ganar siempre, lo que hacen es perder lo importante y también están todos aquellos que, perdiendo, terminan por ganar lo realmente valioso. Qué complicado es esto.

Victorias y derrotas, ganar y perder... Dejo que lluevan las figuras del tetris, dejo de montar puzzles, dejo que galope el corcel, dejo que me atrape el tiempo. Entonces se hace la calma, desaparece el ruido. Entonces lo veo todo con una claridad que nunca habría imaginado.

martes, 10 de julio de 2012

aracne y yo

(área de descanso nº 187)
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
(Konstantinos Kavafis, "Ítaca")

Tengo una araña en el retrovisor izquierdo de mi coche. No la he visto, pero sé que vive ahí dentro, detrás del espejo, cobijada en las entrañas de ese cuenco de plástico que ahora le sirve de guarida.
Lo sé porque cada día yo destrozo una telaraña entre el retrovisor y la ventanilla. Y una telaraña vuelve a aparecer nuevamente en su lugar el día siguiente.
Pensé en rociar el retrovisor con insecticida. Aunque las arañas no son insectos, imagino que eso resultaría letal para mi polizona compañera de viajes. No lo he hecho. No quiero hacerlo.
No tengo ninguna filia por las arañas, sino todo lo contrario, pero no quiero hacerlo.

Ella teje. Yo destejo. Ella hace. Yo deshago.
Somos la cara y la cruz que juntas formarían una moneda con nombre de mujer. Somos el día y la noche de Penélope, que teje y desteje esperando que Ulises vuelva de su viaje.
Pero el viaje es largo, muy largo. Ulises tarda en volver y a Penélope se le agotan las excusas.
Aracne y yo le estamos dando tiempo.
Jugamos a ser dioses frustrados.
Ella teje y yo destejo. Así cada día, hasta que decidamos que Ulises tiene que volver a Ítaca, lleno de sabiduría y felicidad.

lunes, 11 de junio de 2012

silencio de sirenas

(navegando en un mar inquietante)
"Resolution of happiness (...)
Execution of bitterness (...)"
("Don't change", INXS)

Regálame tu canto, sirena. No calles ahora.
No guardes silencio ahora que voy rumbo a los escollos, ahora que me espera el arrecife. El mar aprisiona mi embarcación con sus severas zarpas líquidas, poderosos tentáculos, para engullirla en su boca de espuma salada. Se destruirá la nave contra las rocas, y no me resistiré.
Pero, por favor, canta para mí, no enmudezcas en este momento. Hipnotízame con tu hechizo. Prometo no tapar mis oídos, ni atarme a un mástil, ni escuchar otras voces que me distraigan de la belleza de tu tonada.
Estaré pendiente de tu canto. Me dejaré seducir, sin lucha. Seré dócil.

Si todo ha de terminar contra el rompiente, al menos concédeme este deseo, como si fuera un premio por el sacrificio.
Envuélveme (me dejaré), cautívame (me dejaré). Abrázame con tu melodía, hasta que pierda la razón, hasta que olvide todo, hasta que ya nada importe.
Y podrás cobrarte tu presa sin resistencia. Podrás hundir en mi mente tus colmillos dulces y melodiosos, para que el final no me resulte desolador.
Despídeme con tu canto y te mostraré una sonrisa de agradecimiento cuando todo termine.

Don't Change (Andrew Farriss & Kirk Pengilly) by INXS on Grooveshark

miércoles, 21 de marzo de 2012

aguas estancadas

(área de descanso nº 173)

Crees que el agua es igual en todas partes. Sí, eso es lo que piensa tu mente, pero no siempre las leyes de la razón funcionan como debieran hacerlo. El mundo encuentra lugares donde se retuerce y se vuelve del revés. Aquí, el agua es distinta. Y eso me convierte en único.
Hay aguas que riegan, aguas que separan, aguas que destruyen, aguas que son cobijo de vida... Empero, estas aguas son aguas terribles: aguas de la tragedia para los indecisos y del olvido para los pusilánimes. Aguas donde termina todo o todo vuelve a comenzar si tienes valor, si eres paciente, si pagas el precio convenido. En algún momento pasarás por aquí. Puedes permanecer en la orilla demasiado tiempo, dando vueltas, tratando de decidir, estancado, dubitativo. Es posible que no quieras proseguir. Es posible que te hayas acostumbrado a esta etapa y no avances más en el viaje. Es posible que desconozcas el significado práctico de pasar página.

Escudriño la orilla. Allí, una mujer. Era una ensoñación bien adornada, pero hoy se ha despojado de sus adornos. Era tiempo de abrir los ojos y se ha descubierto inane. Ya no quiere seguir aquí. Me está llamando. De paso, contemplo el despertar de un hombre avejentado: un trabajo improductivo que también quiere convertirse en otra cosa. Más allá, una dama grotesca con la moneda en su mano, una tarea inconclusa, está esperando su turno para emprender el tránsito. También veo que hay un muchacho, un noviazgo frustrante, que todavía no se decide a partir. En igual situación permanecen un ideal caduco, un hábito inveterado, una decepción aún sangrante, un resentimiento agrandado...

Quizás un día me vea a mí mismo en la orilla, entre la multitud. Puede que incluso me reconozca fácilmente, a pesar del gentío. Será doloroso verme en tal estado, como en un espejo, mas será el requisito para la liberación. El fin de una etapa, el camino nuevo, una despedida y un recomenzar.
Dirigiré mi bote sobre las aguas del río Aquerón y me diré las palabras que tantas veces he escuchado pronunciadas por mis labios. Pero esta vez será la definitiva, ya nunca más seguiré anclado a este lecho.
Soy el barquero del inframundo. Mi nombre es Caronte. ¿Traes tu óbolo?

John Roddam Spencer-Stanhope:
"Caronte y Psique" (c. 1883)

lunes, 2 de enero de 2012

pobre sísifo

(divisando el paisaje desde la cima de la montaña)
"Je n'ai jamais encore raconté cette histoire. Les camarades qui m'ont revu ont été bien contents de me revoir vivant. J'étais triste, mais je leur disais: «C'est la fatigue...»
Maintenant je me suis un peu consolé. C'est-à-dire... pas tout à fait".
(Antoine de Saint-Exupéry, Le Petit Prince, XXVII)

¡Pobre Sísifo!
La misma estampa día tras día: la ladera, la roca y tú. Tus músculos crispados por el esfuerzo, el sudor que se beberá la tierra reseca.
A ti, que tanto amas la vida, los caprichosos dioses de pacotilla te han transformado en una especie de escarabajo pelotero. Sin embargo, pareces el epítome de cualquier tratado de la futilidad.
¡Pobre Sísifo!

Coronas la cumbre sin ilusiones, despojado de sueños. Te comportas como el fecundo autor de un blog, quien publica los pensamientos de su cabeza sin que nadie los llegara a echar de menos en caso de que los escritos nunca vieran la luz, y que en su frenesí oculta el texto anterior con otro posterior sin más pretensión que tener la roca siempre en movimiento.
¡Pobre Sísifo!
Agotado sin final. Condenado a permanecer en una extraña cadena interminable de inútil actividad, a moverse por la cinta de moebius de los que han perdido la esperanza y vuelven a repetir sus errores.

Los caprichosos dioses de pacotilla amantes de los castigos también se han castigado a sí mismos. Son ellos los que todavía no pueden dejar de contemplar el movimiento de la roca. Arriba y abajo, arriba y abajo. Es el turno de Kronos, quien toca la roca y la convierte en tiempo. Y a Sísifo en un calendario, que sube días, meses y años por la ladera, para que se desvanezcan en un instante efímero.
¡Pobre Sísifo!

Arrastra recuerdos, empuja nostalgias, remolca añoranzas...
Con las plantas de sus pies, apretando fuerte contra el suelo, siembra en tierra recuerdos, nostalgias, añoranzas... Cuando han germinado y brotan al sol, la roca rodando de vuelta al valle los aplasta y los engulle en su masa. Y Sísifo los lleva de vuelta a la cima, sembrando nuevos recuerdos, nostalgias y añoranzas...
La roca desciende de nuevo, lame el surco y se agiganta con otros tiempos, como una bola de nieve se atiborra con el manto blanco de las gélidas montañas al rodar ladera abajo.

Esta es tu eterna historia, ¡ay, pobre Sísifo!
Y en un descuido, movido por un torpe anhelo, sonríes con la sonrisa del loco, imaginando un mundo sin colinas. Desde la cima y en el único y breve instante de reposo hasta que la roca comienza a caer de nuevo a lo profundo de la vaguada, visualizas un paisaje donde pudieras dibujar nuevas historias, un lienzo extendido donde trazar la vida que deseas, imprimiendo caminos, palabras y proyectos con la roca de tu tormento.
Hasta que se agoten tus fuerzas, para siempre.
¡Pobre Sísifo!


martes, 15 de noviembre de 2011

última edición

(área de descanso nº 158)
Catherine's Freedom by Robyn Miller on Grooveshark

La Tierra ya no es plana ni todo gira a su alrededor: Sigmund Freud asegura que el sexo ha ocupado ese lugar... En la despedida de su Armada, el monarca Felipe II se muestra optimista: "Si no caneamos a los ingleses, me hago luterano", ha dicho entre el alborozo y las risas de la concurrencia... Iósif Stalin: decidido a abandonar su cargo y convocar elecciones en la URSS, ante el inminente final del conflicto europeo... 500 millas de Indianápolis: los neutrinos a punto de batir la supremacía de los fotones... Tras el incidente de Bosworth, Ricardo III demanda a la compañía local de taxis, exigiendo una indemnización de cuatro millones de libras... Johannes Gutenberg estudia aceptar la suculenta oferta de Epson y abandonar su relación con Hewlett Packard... Crónicas de Manhattan: Eva arroja la manzana, golpea en la cabeza de Isaac Newton, rebota y es atrapada por Steve Jobs, quien le da un mordisco para luego colocarla sobre la cabeza del hijo de Wilhelm Tell... Ajuste de cuentas en la costa de Turquía: Héctor mata a Patroclo, Aquiles mata a Héctor, Paris mata a Aquiles, pero las autoridades no llegan a tiempo para detener al joven... El Cuerpo de Mosqueteros de la Guardia nombra director de recursos humanos al soissonneais Alexandre Dumas... El físico Erwin Schrödinger anuncia la próxima apertura de su caja después de la gran presión ejercida por la Asociación de amigos de los gatos de la ciudad de Graz... Técnicos bizantinos han contrarrestado el efecto del virus informático lanzado por hackers otomanos y que amenazaba sus sistemas de defensa: se prevé un aplazamiento indefinido del efecto renacimiento... Después de desechar el cilindro y la esfera, las obras del panteón familiar del monarca egipcio Zoser comenzarán el próximo mes, de acuerdo a las declaraciones de su arquitecto Imhotep... Derbi de Kentucky: contra todo pronóstico, se proclamó vencedor Marengo, por delante de Bucéfalo y Babieca, con Pegaso y Caballo-de-Troya descalificados por conducta antideportiva... El rey Midas dona su mano a la Sociedad Alquímica Internacional... El representante de Laika afirma que solo unos flecos en el contrato son el último obstáculo para concretar su fichaje por la NASA... El Ministerio de Sanidad Azteca muestra su satisfacción por el galardón que ha recibido el Tenochtitlan Medical Center, al encabezar el ranking mundial de trasplantes de corazón... Información bursátil: tras la feroz campaña publicitaria emprendida por la firma Ulises & Associates, la naviera Ítaca Transmediterránea S.A. duplica el valor de sus acciones... Ola de vandalismo: sigue abierta la investigación sobre el paradero de dos individuos que en el día de ayer provocaron graves destrozos en un molino de viento situado en un lugar de La Mancha cuyo nombre no ha sido facilitado a esta redacción...

Y yo sigo, un día más, sin tener noticias tuyas...


viernes, 15 de julio de 2011

se acaba el cuarto, comienza el quinto

(área de descanso nº 138)
···············- ¡Oh, sorpresa, ha vuelto!
···············- No, no he vuelto todavía. Pero dejé los deberes hechos antes de irme (¡ventajas de las publicaciones automáticas!)
···············- Y entonces, ¿a qué se debe esta irrupción automática?
···············- Solo fíjate en la fecha y ahí encontrarás el motivo.

Garudā es un ave mítica, un enorme pájaro semidivino en el hinduismo. En el Mahābhārata se cuenta cómo los dioses se amedrentaron con el fulgor que desprendía todo su plumaje y lo reconocieron como uno de los suyos, llamándolo Fuego y Sol. También lo hicieron su mensajero (a la manera de un Hermes griego o un Mercurio romano), a la vez que es el vehículo alado de Vishnú.
Pero aún queda algo interesante. Más al oriente, Garudā aparece en versiones particulares del mito del ave Fénix, un pájaro que, consumido por el fuego, vuelve luego a resurgir de sus propias cenizas. Hermosa figura, hermosa metáfora. Y muy fecunda en significados y aplicaciones diversas... ¿Cómo no sentirse identificado en alguna ocasión con un ser que vuelve a rehacerse a sí mismo, que renace con más esplendor una vez superada la prueba de fuego?


Gobelins, l'école de l'image, es un centro de formación dedicado a las artes visuales y radicado en París, cerca del Barrio Latino. Su Departamento de Cine de Animación le ha granjeado merecida fama a nivel internacional. Para el Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy de 2008 (precisamente, la misma edición que también citaré otro día a propósito de un vídeo que quisiera compartir), la escuela de imagen Gobelins elaboró el corto (¡y tan corto! solo dura 1'16'' ...y sin los créditos se queda en apenas unos 45'') que puede disfrutarse a continuación. Una joyita audiovisual en que, metafóricamente, se cuenta cómo un muchachito emprende la persecución de sus sueños. Me ha parecido una forma ideal de celebrar aniversario bloguero. Sí, hoy, 15 de julio, ya son 4 años viajando... Encontrando tantas razones para seguir como un ave Fénix que renace de sus cenizas. Y siguiendo con ilusión a toda aquella gente brillante de quien se puede aprender, por ejemplo, que existe una forma de contar las antiguas leyendas con tal elegancia, sencillez y belleza que resultan cautivadoras.

...por cierto, gracias Aurora, porque este corto lo vi por primera vez en tu blog ;D

sábado, 18 de junio de 2011

celos

(área de descanso nº 135)

¿Nunca has sentido celos? Si me respondes que no, quiere decir que no has tenido hermanos más pequeños y no sabes lo que es ser un príncipe destronado. O eso o que te mientes muy bien a ti mismo (es decir, muy mal). O que eres un caso único, digno de estudio.
Al margen de esos celos infantiles, que tantas rabietas nos han costado, también hay otros tipos de celos: Por una parte, están los celos patológicos, que son celos infantiles en la edad adulta. Y existen, por otra parte, variedades de celos algo más equilibrados aunque igualmente pasionales y con una misma raíz. Somos egoístas por naturaleza (unos lo demuestran más, otros menos) y los celos suelen estar relacionados con la amenaza de pérdida de algo que se considera propio o que se cree que debe ser poseído. Por tanto, tal circunstancia se vive como un estado de ruptura con un tiempo de satisfacciones recibidas (siendo estas la meta del hecho de poseer). Como no voy a ponerme con análisis psicológicos, porque no me va el intrusismo profesional, te diré solamente que hay quien no tiene estos sentimientos, al menos de forma especialmente notable, pero también quien siente esta amenaza más intensa y acaba tirando por uno de estos dos caminos: Uno, dejar que los pájaros vuelen sobre la cabeza pero que no aniden en ella, es decir: aguantarse y no hacer nada, o incluso (si se cansa de la situación) poner en práctica el consabido a enemigo que huye, puente de plata. Y dos, montar escenas muy hollywoodienses ("Gilda", un juego de niños) pero que pueden terminar en tragedias griegas. Muy mal asunto, este último.

No sé qué nos pasa, pero la competencia nos tiene en un sinvivir... Sin embargo, tal competencia es lo natural (en sentido estricto, así vemos que sucede entre los animalitos del campo) para progresar, para desarrollarse, como individuos y como especie. Pero cuando se compite contra alguien y por los mismos objetivos, hay quien gana y hay quien pierde. En muchos casos, estas competencias perdidas llevan a un menoscabo de la autoestima y a grandes dosis de inseguridad. Muchas derrotas acumuladas pueden suponer el acceso a un estado de suspicacia exagerado, en que todo es motivo de recelo. Es una forma eficaz de cargarse una relación por simple asfixia. Hay otros casos en que personas muy acostumbradas a vencer siempre se convierten en auténticas apisonadoras que no permiten que absolutamente nada se salga de sus planes trazados de antemano. Otra forma de asfixiar a sus pares. En cualquier caso, un destello de inmadurez se adivina en tales comportamientos.
La amenaza de que se desmonte una relación por intromisión de terceros puede ser real o ficticia. Para la mente que quiera ver fantasmas donde no hay nada, esos fantasmas existirán porque así lo ha decidido. Pero es imposible combatir contra fantasmas. En caso de que la intromisión sea real, la persona que es desplazada empezará a sentirse traicionada, menospreciada, temerosa de que su pasado haya sido una ficción y su presente entre en colapso. Las relaciones tienen estas cosas. A veces dos personas dejan de congeniar, ya no se entienden, han evolucionado por caminos diferentes y se han distanciando demasiado como para seguir teniendo proyectos de vida comunes. No es culpa tuya ni es culpa mía. La autoestima no tendría por qué verse afectada, porque perder nexos de unión con otra persona no significa que el propio proyecto de vida no siga siendo igual de válido que antes. Sin embargo, pensar con claridad en ciertos momentos es todo un desafío.

Los celos no hay que tomárselos a la ligera. Con un ejemplo se entiende mejor.
Hay un mito antiguo, el de la manzana de la discordia, que es muy ilustrativo. Resulta que en la boda de Peleo (el padre de Aquiles) y Tetis (una ninfa del mar), se "olvidaron" de invitar a Eris, la diosa de la discordia (título ganado a pulso, imagínate cómo). Y la buena señora, carcomidita por los celos, decide vengarse de la forma más astuta que se le podía imaginar: organizar un combate en el barro entre Hera, Atenea y Afrodita. En realidad, no hubo combate en el barro, pero casi. Eris dijo que regalaría una manzana de oro a quien fuera la más hermosa de las tres candidatas antes mencionadas. Y a ver cómo se resuelve este lío, porque las tres quieren la manzana. Y no solo por la manzana, que es un mero trofeo, sino por el hecho de ser elegida la más hermosa en improvisado concurso de belleza. Como no hay forma de solucionarlo, se le pide al joven Paris (hijo de Príamo, rey de Troya) que sea el juez de la competición. Yo no sé a qué se mete Paris en un juego entre diosas, porque sabe que eligiendo a una va a enfadar a otras dos, y estas querrán vengarse como sea por el rechazo. Otra vez celos y recelos, elígeme a mí, elígeme a mí. Las tres diosas ofrecen a Paris todo lo que se les ocurre para que este incline la balanza a favor de la que ponga sobre la mesa el regalo más apetecible. En esta época, parece ser que no estaban desautorizados los sobornos a los jueces. Así que, sin problema moral ni legal, Paris elige a Afrodita, quien (en maniobra que va a montar literalmente la de Troya, pero accediendo al deseo de Paris) hace que la mujer más bella del mundo, hechizada, se enamore perdidamente del joven teucro. Ni que decir tiene que como Helena estaba casada con Menelao, rey de Esparta, y que este era hermano de Agamenón, rey aqueo que le tenía muchas ganas a Troya, el ataque de celos del espartano fue la excusa perfecta para montar la expedición contra la ciudad del Asia Menor.
Diez años de batalla, muchos muertos, entre héroes ilustres y soldados de a pie, y al final Troya es arrasada. Deshecho el encantamiento, Helena se vuelve a casa, enamoradísima de Menelao, y aquí paz y después gloria. Ulises se pierde por el Mediterráneo y tarda más en volver a casa que Adán en encontrar la partida de nacimiento. Y un joven troyano, Eneas, escapando de la ciudad destruida, también emprende un viaje que termina con su cuerpo en Italia. Allí se casa con Lavinia, hija de Latino, se montan no sé cuántos follones más y resulta que Eneas se acaba convirtiendo en el progenitor del pueblo romano, siendo antepasado de muchos de sus personajes más legendarios e insignes. Y ya estamos hablando de Roma, que para nosotros es como la mamá de nuestra civilización.
¿Y cómo era que había empezado todo esto?
Ríete de los celos.


Los celos son tonterías que padece el cuerpo humano.
Eso lo dijo un profano que no sabía de la vida
y los celos lo mataron.

lunes, 21 de marzo de 2011

el vigilante

(parada equinoccial)

Naturaleza. Y los humanos metidos de lleno en ella. Así son las cosas.
Es esta una posición en el mundo que a veces olvidamos (tan sumergidos como estamos entre hormigones, asfaltos, máquinas y otros ingenios electrónicos), aunque la indomable fuerza de sus elementos acaba por sacudir nuestro orgullo, revela nuestra pequeñez y nos despierta a la ineludible realidad... Pero no siempre es por las malas. Ser parte de ese todo natural está muy profundamente escrito y firmemente arraigado en nuestras estructuras más íntimas, así que el distanciamiento solo puede provocar mayor necesidad, la carencia mayor anhelo. Resulta difícil permanecer indiferente al abanico de recursos desplegados ante nosotros y es frecuente sentir cómo tales recursos, por cotidianos que puedan parecer, llegan a condicionar nuestros estados de ánimo (la melancolía en los días de lluvia, la euforia en los soleados, el arrobamiento de los calmos y bellos atardeceres...). No sucederá a todos por igual ni de la misma forma, pero sí como si algo incontrolable flotara en el ambiente.

Hoy comienza la primavera. Es un despertar del letargo invernal, la sangre se altera (dicen). Las mitologías lo presentaron como el retorno (desde el Inframundo) de la raptada Perséfone de vuelta al regazo de su madre Deméter. Ambas figuras están asociadas a la agricultura en civilizaciones antiguas, por ser su base vital precisamente agrícola. La primavera, Perséfone, se traduce como el primer verdor, es el despertar de lo natural. Ese primer verdor ya ha sido anunciado por el vigilante, el almendro (en hebreo, almendro y vigilar son palabras que comparten raíz común), un árbol que oteando el horizonte de las estaciones se ha cubierto de flores para advertir de la llegada de mejores días. Avisados quedáis, nos cuenta su vestido blanco rosáceo.
Por un día, norte y sur coinciden en algo: el advenimiento de la primavera boreal y la simultánea llegada del otoño austral tienen en común la misma duración del día y de la noche. Pero esto solo corresponde a un día, el del equinoccio. La gran diferencia es que en el norte los días seguirán creciendo mientras que en el sur irán menguando. Nuestro horizonte es el verano, el suyo es el invierno. Y es una gran diferencia. Como diferentes son la emoción del viajero que parte y el ánimo de quien regresa de su viaje...
Nosotros partimos de nuevo, despertados por el vigilante, con un sol que ilumina el camino y preparado para aumentarnos el tiempo de exposición a sus caloríficos rayos. Es un panorama que invita a sonreír. Tanto es así, que JLin, un amigo bloguero, nos animó hace unos días a participar de su Proyecto Sonrisa. Una acertada propuesta para un día como el de hoy. Que la sonrisa es beneficiosa para las personas era algo que ya intuíamos desde hace mucho y que los científicos acabaron por demostrar. Nos sentimos mejor al sonreír. Entonces, ¿por qué no sonreír un poco más? ¿Y por qué no incluir a más personas en esta red de sonrisas? Parece difícil (o incluso inoportuno) cruzar esa barrera imaginaria que todos plantamos alrededor de nuestras intocables personas, para irrumpir en el espacio privado de un desconocido... Pero pienso que en ciertos momentos quizás no haya nada más oportuno que este tipo de invasiones. Con un beneficio doble, puesto que para lograr que otros sonrían, primero es uno mismo el que debe sonreír. El guante del reto está lanzado, espero que sean muchos los que lo recojan.

Pero esto no termina aquí, aún me falta una última cosa. Sí, llegó la primavera y tengo una deuda con otra amiga bloguera, Jeanne. Una deuda que paso a satisfacer con alegría. Hace unos días, después de leer de su constante anhelo por la primavera, le dije que le dedicaría una tira cómica de Mafalda acerca de la estación que por fin ha llegado. Jeanne ha sido, en las semanas finales del invierno, el almendro que con colores y palabras, palabras y colores, rebosando entusiasmo anunciaba el retorno de una esperada primavera. Para ti, con cariño y una dosis grande de humor.

domingo, 15 de agosto de 2010

res non verba

(99ª parada)
"El reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder".
(1ª carta de Pablo a los Corintios, cap. 4: 20)

Después de diez años de combates encarnizados, sólo se atisbaba un gigantesco caballo ante los muros de Troya. Era la forma en que los aqueos parecían expresar su renuncia a conquistar una ciudad que se había mostrado inexpugnable: un espía griego hizo creer a los troyanos que la colosal estatua era una ofrenda a la diosa Atenea, procurando buenos vientos en el regreso a casa. Ahora, sólo quedaba por saber si los teucros morderían el anzuelo ideado por el adivino Calcas. Otros textos dicen que fue Odiseo (es decir, Ulises) el padre del ardid. De cualquiera de las dos maneras, Odiseo comandaba la avanzadilla de selectos guerreros griegos en el vientre del caballo, con la misión de abrir las puertas de Troya para la invasión a cargo del grueso del (temporalmente oculto) ejército de la coalición aquea, una vez que el artefacto hubiera sido introducido en la ciudad por los propios troyanos.
Pocos fueron los habitantes de la ciudad que se opusieron a no mirarle el diente al caballo regalado. Casandra (sacerdotisa de Apolo) ya había predicho la destrucción de Troya y Laocoonte (también sacerdote de Apolo) expresó su recelo de hacer entrar el caballo en la ciudad con la conocida frase recogida por Virgilio en la Eneida: "Timeo Danaos et dona ferentes". Es decir: Temo a los griegos incluso cuando traen regalos. Pero la intervención de Atenea (dispuesta a enredar en favor de los griegos), provocando que unas serpientes devoraran a Laocoonte y sus dos hijos, hizo creer por fin a los troyanos que rechazar la ofrenda de los griegos no era sino un desplante que desagradaba profundamente a la diosa. Conclusión: caballo pa'dentro. Y, como consecuencia lógica, fin de la guerra de Troya, con el desenlace ya por todos conocido.

En ocasiones, los regalos se tornan de lo más peligroso, como auténticas armas arrojadizas... A veces, incluso sin que el oferente sea consciente de ello. A propósito, recuerdo la película Concursante, dirigida por Rodrigo Cortés, en que un profesor de Historia de la Economía (interpretado por Leonardo Sbaraglia) se ve envuelto en una situación de lo más surrealista después de ser el ganador de un premio millonario en un concurso de preguntas y respuestas. Resulta que la cantidad de gastos generados por el mantenimiento de los regalos, además de los impuestos que debía pagar por poseerlos, acaban arruinando al desconcertado profesor.
En otras ocasiones, la concesión de regalos sí que provoca a quien lo recibe un daño que ya ha sido previamente calculado (grosso modo) y que es, por tanto, un objetivo perseguido por quien regala. O bien, el regalo otorga al oferente una ventaja o una posición privilegiada que no tenía antes. Este tipo de regalos no son fines en sí mismos, sino medios que pueden permitir alcanzar otros fines que permanecen ocultos. Ejemplos los hay a montones... Se me ocurre pensar en esas estrategias de mercado en que se regalan ciertos productos que deberán ser mantenidos periódicamente a un costo que supone mucho más que la amortización del regalo. Pensemos, por ejemplo, en el área de la informática, con su software y su hardware: ¡actualizaciones sin fin! Es el precio que hay que pagar para estar al día en un terreno en que la obsolescencia es la norma.

Quizás el ejemplo más sangrante de griegos a los que temo aunque traigan regalos (¡y más si los traen!) es a la clase política. Hay dos tipos de "regalos" concedidos por estas personas que se dicen nuestros representantes pero que cada vez entiendo menos en qué nos representan, si sus vidas y las del resto de la población no se parecen en casi nada. Esos dos tipos de regalos los agrupo en: regalos materiales propiamente dichos (cosas, servicios) y en dichos propiamente regalados (palabras, aunque debería decir palabrerío).
Los momentos en que más se prodigan en regalos suelen ser los periodos pre-electorales. Ellos saben que cuentan con la memoria de pez de los votantes, entonces para qué dejarse la piel a 3 ó 4 años de una cita con las urnas si los pobrecitos desmemoriados de los electores recordarán con más claridad lo que se haga en el último mes de mandato. Es en este mes en que se deberá volcar la mayor parte de los esfuerzos: inauguraciones de última hora, cortes de cintas por aquí y por allá, promesas de futuros esplendorosos, regalos-soborno por los motivos más peregrinos... y lo mejor de todo es que serán regalos a los contribuyentes pagados con dinero de los contribuyentes. Y aun mejor todavía es que estos rastreros métodos de captación de votos les funcionan campaña tras campaña. Precisamente, tenemos los políticos que nos merecemos. Porque no aprendemos. Quizás un día sí aprendamos (como ya he leído en algún sitio) que un político se convierte en un estadista sólo cuando es capaz de cambiar su horizonte de las próximas citas electorales al de las próximas generaciones de ciudadanos. Entonces quizás seamos capaces de elegir como nuestros representantes a estadistas de verdad y no a políticos preocupados más que nada de su propia sillita, auténticas garrapatas del poder.
Un regalo muy barato en apariencia (pero muy caro a la larga) es el de las palabras que, a golpe de marketing y con toda la persuasión de que son capaces, nos dedican con sus sonrisas-profidén de cartón-piedra. A veces, la nauseabunda atmósfera de demagogia políticamente correcta se torna por completo irrespirable. Ya no hablo de los mítines, esas arengas vacías destinadas a arrancar el aplauso fácil de una multitud entregada de antemano. Me refiero más al frustrante día-a-día de declaraciones sin sentido y a los debates políticos, desarrollos caóticos de programas electorales (auténticos brindis al sol) que, como no suponen vinculaciones contractuales con la ciudadanía, se pueden incumplir a voluntad sin que exista más represalia o indemnización que una amenaza de voto de castigo en las próximas elecciones. Pero de las nefastas políticas implementadas, de las ruinas provocadas y de los dineros malversados no se pedirán cuentas en ningún caso, a no ser que se demuestre en los tribunales de justicia que haya habido delitos de corrupción tipificados. Pero como la incompetencia no es delito, entonces aquí paz y después gloria. Ya volverán dentro de equis años o, si no vuelven, que nadie se preocupe porque vivirán felices en sus retiros pagados con dinero público por los mismos a quienes previamente han defraudado. Esto es lo que hay. Y como las normas las ponen los mismos a quienes esas normas tienen que satisfacer, la política se ha convertido en una especie de juego para mediocres en que no importa equivocarse porque los participantes (no así la ciudadanía) están blindados frente a sus propios errores. ¡Ay, sí, temo a los políticos y más cuando nos vienen con sus regalitos!

Es irónica esta disociación entre lo que se persigue y lo que se consigue en los regímenes democráticos. Es cierto que la democracia es una forma de gobierno muy adecuada para la preservación de los derechos fundamentales de las personas y para el desarrollo de sociedades saludables, pero es igualmente ingenuo pretender que nuestras democracias son esos paraísos donde todo es quasiperfecto. No lo creo. Desde luego, nuestro nivel de ironía no ha alcanzado el punto cruel y desagradable de las mentalidades totalitarias, capaces de tener confinados a los condenados a trabajos forzados (hasta la muerte más atroz) tras unas alambradas cuya verja de entrada luce las palabras "Arbeit macht frei" (El trabajo hace libre), como las tristemente célebres del campo de concentración y exterminio nazi en la ciudad polaca de Oświęcim (Auschwitz). No, la ironía de los demócratas no es tan estomagante como la de los dictadores, aunque la demagogia que encierra puede resultar en ocasiones sorprendentemente similar... Para evitar una mímesis que sería catastrófica, no hay que dejar para más adelante el momento de dar un golpe de timón que encauce el rumbo de la nave hacia un horizonte en que lo que se diga sea el fiel reflejo de los elevados principios que son nuestra razón de ser y, por tanto, el espíritu que consecuentemente anime todas nuestras actuaciones.

Hechos, no sólo palabras.