miércoles, 6 de junio de 2012

misión de reconocimiento

(una mañana en la playa)

Aquello fue muy emocionante. Por primera vez en nuestra Historia recibíamos un mensaje de una raza alienígena, la prueba de que no estábamos solos. Era un mensaje rudimentario e incomprensible, pero en él ya se adivinaba que otros seres semejantes a nosotros habitaban la inmensidad de la galaxia. El hecho de que fueran capaces de enviar noticias al espacio exterior era una muestra de su grado de desarrollo científico y tecnológico y nos hacía albergar la esperanza de una alianza común, de la posible unión de nuestros destinos en el devenir del cosmos. En aquel momento yo cumplía con un periodo de destino en la estación orbital del sistema ▒▓▒░▓▒▒░░░▒, dominado por una hermosa estrella azulada, apenas una avanzadilla de la exploración galáctica en este sector. La estación recibió el mensaje y solicitó instrucciones al Consejo Científico. Con rapidez se organizó una misión de reconocimiento al sistema del que procedía la comunicación, en las proximidades de donde nos encontrábamos (¡cómo imaginar que ellos estaban tan cerca!), en esta remota región de la galaxia en la que nunca se habían depositado muchas esperanzas de éxito. Sin embargo, ahora se convertía en el lugar más importante de nuestras observaciones.

Fui reclutado como asesor bio-científico de la misión y, al poco, embarcado en la nave que nos llevaría hasta el sistema ░░▒░▓▒, el del planeta del que procedía el mensaje. Fue un viaje no muy largo a través de un plegamiento espacial improvisado y un ambiente expectante invadió a toda la tripulación al salir del canal y contemplar nuestro destino a escasos ÐÆ de distancia. Escaneamos las proximidades del planeta y no detectamos ningún satélite artificial, ni estaciones orbitales. Posiblemente, esta raza aún no se había aventurado a la exploración espacial y tan solo llevaba unos pocos ciclos emitiendo señales a quien las pudiera recibir. El director de la misión ordenó al comandante de la nave proceder según el protocolo para esta ocasión: el crucero debía ocupar un lugar en la órbita del planeta con el valor estipulado de gravedad, y luego se situaría en las proximidades de la vertical sobre el lugar (calculado por los goniómetras de la comisión científica) desde el que se emitió la comunicación. Allí nos encontrábamos. Se trataba de un planeta hermoso, muy similar al nuestro en tamaño, atmósfera, configuración... Incluso la estrella amarilla de este sistema era como la nuestra, pero eso ya lo habíamos observado antes de partir. Solo ahora contemplábamos la enorme similitud. Como no teníamos datos de la ubicación exacta de la emisión de la señal, elegimos como punto de contacto una zona de costa, próxima al lugar, un brazo de mar entre el continente y una isla. Ignorábamos si podíamos ser detectados, pero el protocolo establecía en estos casos activar el camuflaje de todas las naves que intervinieran en la misión. El contacto debía ser posterior a un informe de observación.

En una nave auxiliar con el camuflaje activado, un representante del Consejo Científico, un piloto y yo nos disponíamos a realizar esa primera observación para elaborar el informe que posibilitara el contacto. Descendimos hasta la superficie del mar, de color azul grisáceo debido a la nubosidad. La rotación del planeta empezaba a permitir que la luz de la estrella llegara hasta la zona de amerizaje. Amanecía aquí abajo. La atmósfera había presentado algunas perturbaciones en la zona, en forma de vientos y precipitaciones de agua sobre el océano. Esto hacía que el mar no estuviera completamente calmado. Con mucha pericia, el piloto posó suavemente la nave sobre las aguas, no muy lejos de la costa. Las olas golpeaban en el casco.
Debíamos tomar una decisión, pero el piloto llamó nuestra atención hacia unas columnas de humo que se veían en la costa. Ascendían desde lo que parecían construcciones realizadas por seres inteligentes, demasiado geométricas para ser caprichos naturales en una playa de arena. Al otro lado y en la lejanía, unas estructuras que se dirían metálicas, por el brillo que delataba su constitución, flotaban serenas sobre el agua de aquel mar salado. De pronto percibimos un estruendo, como sonido de golpes percutiendo en el aire. Detonaciones que perturbaban la paz de la mañana. Luego, el silbido de fragmentos de algún material que sobrevolaron con gran rapidez por encima de nuestra posición. Algunos de esos fragmentos impactaron en las construcciones provocando explosiones, llamaradas y más columnas de humo. No sabíamos qué estaba pasando, pero esto podría poner en peligro la misión. Esperamos en el interior de la nave, tratando de calmarnos por lo sucedido. Tiempo después, el piloto nos avisó de un avance de lo que parecían ser pequeñas naves hacia nuestra posición, procedentes de las estructuras flotantes... Una cantidad abundante de estas naves surcaban la superficie del agua a nuestro encuentro. ¿Quizás el contacto se produjera antes de lo previsto? ¿Cómo era posible haber sido avistados a pesar de un camuflaje de última generación? El momento había llegado y estábamos llenos de alegría y excitación, a pesar de que los planes no discurrían según lo previsto.

Pero en ese instante, el piloto nos indicó que las naves no se dirigían exactamente hacia nuestra posición. Con el rumbo que llevaban, pasarían cerca de nuestro flanco, pero seguirían su camino. No nos habían visto. Y así fue. Esas pequeñas naves sobre el agua se dirigían a la playa. Pude ver una de ellas. Tenía forma de zapato y llevaba dos inscripciones sobre su casco grisáceo: un símbolo solitario a manera de figura con cinco puntas y de color blanco, y otro símbolo más complejo, también en color blanco, con una forma que pude memorizar: PA33-4. Desde la costa se lanzaban a gran velocidad otros fragmentos sobre el mar. Algunos se hundían sin más consecuencia que grandes salpicaduras sobre la superficie, pero otros impactaban en las naves y las destruían, provocando llamaradas y arrojando por los aires cuerpos destrozados de los seres de aquel planeta que iban embarcados en las naves. No entendíamos lo que estaba pasando, pero la escena era terrible. Cuando las naves llegaban a la playa, esos seres se dispersaban sobre la arena y todo se convirtió en una sucesión ensordecedora de ruidos, fuego y destrucciones. La playa y el mar se fueron tiñendo de rojo.

Lo que observamos nos dejó muy perturbados. Decidimos volver al crucero para informar de lo que habíamos visto. Ya en la nave y después de conversaciones y deliberaciones, el representante del Gran Consejo concluyó que debíamos abandonar ese planeta para siempre. Al parecer, extrañas y olvidadas leyendas de nuestra raza contaban que una especie anterior a nosotros había asolado nuestro planeta en lo que se llamó las Edades Míticas, en una sucesión de guerras aniquiladoras. Nadie comprendía ya el significado de los términos. Palabras como guerra, odio, batalla, asesinato, masacre... habían desaparecido del bagaje léxico de nuestra especie. Y así había seguido en toda nuestra Historia. Esa forma de hablar ya solo pertenecía a aquellos inquietantes cuentos ignorados, enterrados en edades de las que ninguno de los nuestros comentaba nada. Este era nuestro primer contacto con remotísimas leyendas que se pensó que no tenían fundamento real...
Desolados, volvimos a la estación orbital y retiramos de nuestros mapas estelares cualquier posible ruta que pasara por el sistema ░░▒░▓▒, comprendiendo que aquellos seres autodestructivos se extinguirían antes de emprender la colonización de la galaxia.
Volvíamos a estar solos en el espacio.

D-day: 6 de junio de 1944
Han pasado ya 68 años desde una de las fechas clave de la Segunda Guerra Mundial en la liberación de Europa
(¿o quizás la oportunidad perdida de contactar con otros compañeros galácticos en Omaha beach?)

33 comentarios:

  1. La primera emisión lanzada desde la Tierra al espacio exterior. Y ocho años después ya teníamos visita.
    Corrían malos tiempos (muy malos tiempos) en el planeta Tierra...

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  2. plas plas plas... sencillamente genial tu relato hoy! de verdad que me ha encantado y sí somos una especie digna de estudio... por decir algo fino vaya XD. Una "galasssia" de besotes

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    1. ...de estudio psiquiátrico o anatómico-forense xDDD
      muaaaaacks!

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  3. Yo diría que somos una especie digna de extinguirnos.
    y quizás sea en lo único en que nos ponemos de acuerdo y estamos todos a una.
    Que lástima.

    Estupendo relato, de principio a fin.

    Besos raindrop.

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    1. Lo raro es que cuanto más nos esforzamos por extinguirnos, más somos en el planeta. Hasta eso se nos da mal ;P
      besitos

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  4. Sí, soy un viajero que llegó por casualidad, pero que se queda por decisión.
    Los humanos, especie muy extraña.
    Un abrazo.
    HD

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    1. Una especie muy extraña y con niveles de rareza muy variados. ¡Qué panda!
      Bienvenido.
      un abrazo

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  5. Hace muy pocos dias vi un documental intresantisimo sobre la vida en otros planetas y la posibilidad de quiza no estar sólos en el universo. sentirnos unicos ya raya demás de lo que somos los humanos de egocentricos. lo mas... pienso que han sido los gringos.
    que hasta se llaman norteamericanos dejandonos de lado a los canadienses y a los mexicanos
    aunque les pese.

    en fin ... que yo si pudiera saber a ciencia cierta que emocionante y quemiedo...
    lo misterioso y lo desconocido siempre es una aventura
    pero se dice que los mayas fueron de los primeros que cntactaron...

    ¿por eso habrán desaparecido?
    que terrible...
    yo hubiera pedido que los yonkies

    :( esos pensamientos mios son de humana defectuosa

    ja

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    1. Bueno, aún sigue habiendo mayas. Sobre los antiguos mayas, no sé si a los extraterrestres les hubiera hecho mucha gracia eso de los sacrificios humanos y toda la pesca... Somos terribles.
      besos

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    1. Minúsculos y jodedores... todo a un tiempo :S
      besos

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  7. Como escuché en una película que no recuerdo el nombre, si no hay vida en el espacio exterior, cuanto espacio desperdiciado. El ser humano no es malo del todo, pero hace falta solo uno malisimo para destruir el mundo. Aunque también leí en el mapa fantasma, mientras existan las bacterias habrá mundo, porque puede que el hombre se extinga, y lo que estropeemos sea nuestra especie pero la tierra nos sobrevivirá
    Muchos vemos como algo lejano esa guerra, pero hay que desengañarse, fue hace nada.. y sigue pasando, cuidado con el miedo y la crisis eso llevo a los alemanes a seguir a Hitler y sus promesas de empleo.
    Un relato fantástico.

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    1. La peli a la que te refieres es "Contact", un peliculón (me encanta).
      Han pasado un montón de años desde esa guerra, pero dejó al mundo cristalizado de tal forma que mucho de lo que sucede hoy es una herencia de todo aquello, con el riesgo de volver a repetir el ciclo. Porque, además, los humanos aprendemos muy mal...
      besos

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  8. Me ha encantado, un relato diferente del día D. Seguramente cualquier extraterrestre que hubiera observado cualquier momento de la segunda guerra mundial huiría despavorido, sin duda.

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    1. Sí, se puede decir que eligieron una mala temporada para venir. Pero... ¿qué temporada ha sido buena para que la contemplaran seres que no soportan ninguna forma de violencia? Ufff
      besos

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  9. Mola mogollón el relato. Un punto de vista bastante peculiar que hace pensar sobre la naturaleza humana.

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    1. Tocaba hacer una mirada, pero cambiando el punto de vista: ni un bando ni el otro, sino alguien que no supiera de qué iba la cosa.
      un saludo :)

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    1. Un granito de polvo cósmico, más o menos.
      besos

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  11. Es reconfortante pensar en la posibilidad de que que exista VIDA HUMANA fuera de la Tierra, en el buen sentido de la palabra humana, como diría Antonio Machado.

    Abrazos.

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    1. Sí, en el buen sentido de la palabra "humana" (si es que existe tal sentido, que debería existir)
      besiño

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  12. Ojalá. Ojalá un día, cuando sea y donde sea, las palabras violencia y odio ya no se conozcan porque nadie recuerda lo que son

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    1. Los "Cómplices" habían hecho una canción sobre eso, me la acabas de recordar: ♫♪ Verdad que sería estupendo... ^^
      besos

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  13. Has estado en mi planeta y no me dices nada? Uhmmm...
    Me encanta jajajajaja,me encanta... gracias por esta entrada, he disfrutado mucho.
    Muchos besos amigo!!!!! : D

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    1. Te lo iba a decir, pero quería dejarlo para una ocasión especial xD
      un besote

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  14. Créeme, hay más entre nosotros de lo que nos podemos imaginar, porque sino, no me lo explico. No vienen a aprender, por contra a provocar que desaprendamos.

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    1. Uf, pues no les queda tarea ni nada. Hay todavía demasiado que desaprender.
      un abrazo

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  15. Muy original el cambio de sistema de referencia. Me ha gustado.. mucho.
    Iba a decir que ya habría sido mala suerte que fuesen a visitarnos en ese mal momento pero todos los días, dependiendo de dónde mires, días hay guerras.

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    1. Así están las cosas: no hay fechas en el calendario para que una visita nos pillara como si fuéramos los niños buenos de la galaxia. Ni fingiendo.
      besos

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  16. lo mas... pienso que han sido los gringos.

    Yo no se si se sentirian o se sentiran unicos, pero si creo que eran los unicos que podian ayudar de forma decisiva contra las atrocidades y fascismos europeos.

    Un interesante relato, Raindrop.

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  17. Hasta para eso somos torpes.
    ¡Que grata sorpresa amigo! :)

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